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Diario oficial de avisos de Madrid

Diario de avisos de Madrid || Diario de las familias de avisos y noticias de Madrid político, mercantil y literario
Periódicos
Se trata de la última etapa de la cabecera del primero diario español que fundara, en 1758, Francisco Mariano Nipho (1719-1803), con el título de Diario noticioso…, que en 1825 se convirtió en periódico semioficial, siendo la más longeva en la historia del periodismo español, si se exceptúa la Gazeta de Madrid, hoy Diario oficial del Estado. Seguirá siendo un periódico de cuatro páginas, que mantendrá prácticamente hasta su desaparición, en 1918, el mismo tipo de contenidos que venía incluyendo desde 1825, es decir, una parte oficial y otra de particulares. En la primera, información normativa y de personal de los poderes públicos, incluidos los ayuntamientos, tanto de Madrid como de su provincia, dividida en las secciones militar, civil y judicial, con edictos y requisitorias, así como otra religiosa. En la particular, noticias y anuncios de ventas, subastas, alquileres, pérdidas, libros, empleo de nodrizas y sirvientes o demográficos de la capital, así como otras también de tipo económico y comercial, como los precios de los mercados y las cotizaciones de bolsa. También va incorporando publicidad y las necrológicas. Asimismo, sigue incluyendo observaciones meteorológicas y noticias sobre estrenos de teatro, variedades, taurinos y circenses. E incorpora nuevas secciones como la literaria y la de miscelánea e, incluso, en un faldón de la primera página folletines por entregas y composiciones en verso. Desde 1877 a 1882 incorpora como suplemento el título Nuevo diario de Madrid, también de cuatro páginas, estampado en la imprenta de Francisco Andrés y Compañía, y entre 1877 y 1878 también incluye ocasionalmente en su cuarta plana el título La correspondencia de España (1859-1925), y a partir de 1881, incluye esta al Diario oficial de avisos... Llegó a absorber a Diario de las familias de avisos y noticias de Madrid, político, mercantil y literario, (1820-1894), que llegó a ser una edición matutina de La correspondencia… Como su edición e impresión era subastada pública y periódicamente con fines benéficos, este diario fue arrendado y estampado por diferentes impresores y editores, y en esta última etapa lo fue por, entre otros, José María Alonso, José de Granda Pérez, siendo en este caso su editor Ángel Suárez, entre 1860 y 1866, como fue también su director Adolfo Tomaseti, en 1891, y por la imprenta y litografía de M. Martínez de Velasco, contando en algún periodo con imprenta propia, a cargo de Tomás Noguera.