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Pluma y lápiz (Barcelona. 1900)

Revistas de información general
Subtitulado “semanario hispano-americano de literatura y arte”, es una revista de carácter recreativo e ilustrada, que suma las fotografías a las reproducciones artísticas y dibujos, ilustrando las primeras una serie bajo el epígrafe “Leyendas y tradiciones”, especie de reportaje literario sobre ciudades españolas, siendo las segundas grabados, litografías y cromolitografías, como las que estampa a toda página en su cubierta o en el interior, con una gran calidad y en un papel excelente. Está vinculada al Centro Editorial Artístico, de Miquel Seguí, aunque su fundador y administrador pudo ser José María Serra, que se convertiría en yerno del editor. Su primer número aparece el cuatro de noviembre de 1900, y vinculada al movimiento modernista, sus textos estarán asimismo bellamente orlados, siendo estos por lo general de creación literaria: cuentos, narraciones, poemas, además de semblanzas biográficas y secciones de pasatiempos e historietas y tiras cómicas. Resalta en ella su exquisito diseño modernista, tal como indica Juan Miguel Sánchez Vigil, incluida su publicidad comercial. En sus páginas colaboran los principales ilustradores del modernismo, además de pintores, entre los que se encuentran Cecilio Pla, Carlos Vázquez, Marcelino Unceta, Modest Urgell, C. Camps, M. Obiols Delgado, H. Beedy, R. Casas, E. Estevan, J. Hassall o M. Navarrete y T. Gascón, éstos dos con viñetas. Las fotografías proceden de Hauser y Menet, entre otros. Entre sus colaboradores literarios aparecen escritores españoles, pero también hispanoamericanos, como Salvador Rueda, Luis de Terán, José Echegaray, José Nogales, Eugenio Sellés, Manuel Argüello Mora, Francisco de Torres y Gisbert, Casimiro Prieto, Dionisio Pérez, Luis del Val, Leopoldo Alas ‘Clarín’, Eusebio Blasco, Vicente Nicolau, el Conde las Navas, Emilia Pardo Bazán o Francico Pi y Margall. Amparo Taberner será la autora de una sección titulada “Artistas en la intimidad”. Pasará después a ser estampada por la Tipografía de F. Giró y por último será editada por la Casa Editorial Maucci, al tiempo que van desapareciendo las litografías en color y disminuyendo las ilustraciones artísticas y aumentando el número de fotografías en blanco y negro de actualidad y de vistas españolas o extranjeras, reduciendo asimismo sus textos de creación literaria y dedicando especial atención a la guerra ruso-japonesa a través de crónicas de A. Riera. También Julio Martínez Lecha será el autor de una “Crónica semanal” y dedicará también atención al mundo del teatro y la literatura. En sus primeros años aparece en números de doce páginas, que aumentará a dieciséis conforme va desapareciendo el color en sus páginas y aumentando el número de fotografías y sus textos de actualidad. Falta su primer número en la colección de la Biblioteca Nacional de España, acabando esta en su número 270, correspondiente al 30 de diciembre de 1905. El último número de la colección de la Hemeroteca Municipal de Madrid es el 278, correspondiente al 24 de febrero de 1906.