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Cuba contemporánea (Cuba)

Revistas de información general || Cultura
Primera gran revista del pensamiento cubano del siglo veinte, que alcanzó un gran prestigio internacional, aunque su existencia no fue ajena a intentos de proscripción e ignorancia en el interior de la isla. Fue impulsada y redactada por destacados miembros de la denominada “primera generación de la República” –independiente y liberal- cubana creada en 1902, de una gran calado cultural e intelectual, y que había tenido como antecesoras a Revista de Cuba (1877-1884) y Revista cubana (1885-1895), a las que se intenta emular. Apareció con periodicidad mensual en La Habana desde enero de 1913 hasta agosto de 1927, y Antonio Checa Godoy (1993) la tilda como la más relevante y más duradera –tres lustros- de este periodo. Su programa expresó que sus páginas quedaban “abiertas a todas las orientaciones del espíritu moderno”, y en cada uno de sus números fomentó la producción, estudio y crítica bibliográfica cubana, especialmente la de lengua castellana y relacionada con la historia de la isla, así como con la del resto de América, a través de secciones como las de Bibliografía y Revista de revistas (en la que se dieron extractos de artículos de publicaciones extranjeras). Inserta documentos históricos y modernos (entre estos, conferencias) y estudios y ensayos de muy variada naturaleza, sobre cultura, administración pública, política nacional e internacional, moral, sociología, economía, religión, derecho, educación e, incluso, deporte. En la sección Noticias recoge las más importantes de Cuba y del extranjero; en la de Notas editoriales ofrece información de acontecimientos destacados de carácter político, literario, científico y artístico, y en la de Revistas extranjeras, incluye comentarios al movimiento cultural internacional. También tiene secciones bajo el epígrafe Política internacional americana, Páginas para la Historia de Cuba (con documentos históricos inéditos) y Palpitaciones de la vida nacional, donde se exponen cuestiones nacionales cubanas, como el patrocinio a favor del feminismo, la aprobación de la ley del divorcio, la defensa de la enseñanza laica o la necesidad de incrementar la educación pública. Da cobijo también a textos dramáticos y poéticos de autores que estaban forjando un resurgimiento literario cubano. El grupo de sus redactores-fundadores, -jóvenes tildados de “idealistas”- fueron el historiador, escritor, periodista y diplomático Carlos de Velasco y Pérez (1884-1923), que fue su primer director, hasta finales de 1920; el escritor, bibliotecario y abogado Julio Villoldo (1881-1953), su administrador, redactor jefe desde 1922, y director interino en tres ocasiones (de septiembre de 1919 a febrero de 1920; de abril a julio de 1925 y de mayo a julio de 1926); el poeta, periodista e ingeniero Mario Guiral Moreno (1882-1963), que fue su segundo y último director; el periodista José Sixto de Sola Bobadilla (1888-1916), que fue redactor-jefe desde abril de 1916; el escritor y abogado de origen dominicano Max Henríquez Ureña (1885-1968) y Ricardo Sarabasa. Sus páginas estuvieron abiertas no sólo a intelectuales y escritores cubanos sino a otros latinoamericanos. Entre sus redactores y colaboradores estuvieron el que sería fundador del Partido Conservador Enrique José Varona (1849-1933), que en aquella época era la más “alta cumbre, acaso, del intelecto nacional” cubano y “uno de los más eminentes americanos”, de cuyas enseñanzas se inspiró la revista, a juicio del propio Guiral; el intelectual y político Manuel Sanguily (1848-1925); el literato y periodista Domingo Figarola Caneda (1852-1926); el médico, pedagogo, sociólogo y periodista Miguel de Carrión (1875-1929); el periodista, político y uno de los grandes poetas del posmodernismo Regino E. Boti (1878-1958); el jurista, antropólogo y arqueólogo Fernando Ortiz (1881-1969); el político, escritor y también gran figura del posmodernismo Agustín Acosta (1886-1979); el periodista, investigador y diplomático José Antonio Fernández de Castro (1887-1951); el poeta y periodista José Manuel Poveda (1888-1926); el ensayista, filósofo y periodista Jorge Mañach (1898-1961), y el intelectual y político Juan Marinello (1898-1977). Desde 1919, se integran a su redacción otro grupo de destacados cubanos, como el literato y cónsul Luis Rodríguez-Émbil (1879-1954); el historiador, abogado y profesor Francisco González del Valle (1881-1942); la poeta, bibliógrafa y ferviente feminista Dulce María Borrero de Luján (1883-1945); el periodista y diplomático de origen salmantino Alfonso Hernández Catá (1885-1940); el dramaturgo y diplomático José Antonio Ramos (1885-1946); el historiador, literato y abogado Enrique Gay Calbó (1889-1977), que sustituyó a Henríquez en la sección de Bibliografía y, que desde 1922, sería secretario de redacción; el periodista y crítico de arte Bernardo G. Barros (1890-1922); y el jurista Ernesto Dihigo (1896-1991) y Juan C. Zamora, abandonando estos dos últimos la redacción por su discrepancia personal al tratamiento de la revista a unas oposiciones a la Cátedra de Literatura de la Universidad expuesto en el número de agosto de 1923. Desde enero de este último año se había incorporado a la redacción el eminente costumbrista e historiador Emilio Roig de Leuchsenring (1889-1964), y para suplir al fallecido Velasco y el alejamiento de Dihigo y Zamora fueron nombrados como nuevos redactores el hispanista y profundo conocedor de la literatura española José María Chacón y Calvo (1892-1969); el escritor y profesor Arturo Montori (que ya era colaborador) y el también escritor y relevante periodista Carlos Loveira Chirino (1882-1928). Fue estampada en la imprenta de Aurelio Miranda –El Siglo XX- que fue adquirida por el grupo tras quedar constituida, el 4 de marzo de 1918, la Sociedad Editorial Cuba Contemporánea. Las entregas van numeradas y datadas y son de paginación variada, entre el centenar y más de dos centenares de páginas, compuestas a una columna. Cada cuatro números -incluyendo el cuarto algo de publicidad-, forman un tomo, con índices de materias y autores cada uno. La colección está integrada por 44 tomos, correspondiendo la última entrega a los meses de junio-agosto de 1927. La colección de la Biblioteca Nacional de España es incompleta y comienza en el número 1, correspondiente al año II, tomo V, de mayo-agosto de 1914. Entre los estudios dedicados a esta revista citamos el Índice de Cuba contemporánea, que Fermín Peraza Sarausa publicó en 1940, en la serie Índices de revistas cubanas, que editó el Departamento de Cultura Municipal de La Habana, y que incluye como introducción el trabajo de Mario Guiral Moreno sobre “su origen, su existencia y su significación”; el publicado por Enrique Gay Calbó en la revista Universidad de La Habana (1966) y otro reciente de Paul Sarmiento Blanco y Yuselis Cutiño Ricardo (2012) sobre los “estudios jurídicos en Cuba” publicados en esta revista. Una revista que Roig de Leuchsenring –que publicó un trabajo titulado Cuba contemporánea y su labor nacionalista (1929)-, denominó “heraldo del nacionalismo y tribuna abierta en defensa de la libertad y la justicia, no solo para Cuba, sino también para la América y el mundo entero”.