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El Nuevo régimen (Madrid)

Revistas de información general
Fundado y dirigido por Francisco Pi y Margall (1824-1901), el máximo exponente del federalismo español, como órgano del Consejo Federal del Partido Republicano Federal, que había reorganizado en 1880, y del que era su máximo dirigente. A este “semanario federal” Pi y Margall le dedicará los últimos años de su vida política, periodística y literaria y, como casi su único redactor, en el plasmará su testamento ideológico. Comienza a publicarlo diez años antes de su fallecimiento, el diecisiete de enero de 1891, y su primer artículo sirve para presentar un esbozo del programa del Partido Federal (que en junio de 1894 redactará), como partido demócrata a favor del libre pensamiento, la libre conciencia y la soberanía popular; como republicano, a favor de la abolición de todo título hereditario, y federal, abogando por la autonomía de las regiones y municipios; y en el plano social, siendo favorable a las mejoras y condiciones de vida de las clases jornaleras. Salía cada sábado en números de ocho páginas y compuesto a tres columnas, con artículos doctrinales y de fondo sobre toda la amplísima amalgama de cuestiones políticas, económicas y sociales de actualidad española e internacional. Ofrecía informaciones de la actividad del partido, tanto en su aspecto organizativo (comités locales) como electoral (diputados y senadores electos), así como noticias comentadas de la actividad política nacional y extranjera. Tendrá secciones como la titulada Galería de escritores célebres o la de Bibliografía, otra denominada Crónica semanal, además de crónicas extranjeras, e incluso publica a modo de folletín, obras de autores clásicos o textos o discursos del propio Pi y Margall. Además tendrá una breve sección de economía, con información bursátil y los tipos de interés bancarios, y anuncios publicitarios en su última plana. Desde las páginas del semanario, Pi y Margall, entusiasta del sistema federal estadounidense, se mostrará contrario a la aplicación de la doctrina Monroe en el litigio anglo-venezolano de 1895, criticará el belicismo y mostrará su oposición a la guerra de las Antillas, defenderá la autonomía e independencia de Cuba, y junto a parte del resto del republicanismo español y del Partido Socialista Obrero Español, defenderá y abogará por la paz en la Guerra de Cuba y denunciará el militarismo españolista del 98, teniendo por ello que sufrir la calumnia de “mal patriota”. Y en cuanto a la cuestión federal, en su último artículo, aparecido en el semanario el 23 de noviembre de 1901, tenderá puentes con el catalanismo liberal, a pesar de sus distancias insalvables con la versión tradicionalista de las Bases de Manresa de 1892. El nuevo régimen contó con corresponsales en numerosas poblaciones españolas, que por lo general eran dirigentes locales del Partido Federal, así como con colaboraciones procedentes de otros dirigentes de la organización. Aparecen textos firmados por Eduardo Benot, Antonio Sánchez Pérez, Arturo Molina, Nicolás Estévanez, Fernando Flórez de la Iglesia o Juan Maragal, así como de Francisco (1865-1912) y Joaquín Pi y Arsuaga (1854-1939), que asumirán consecutivamente su dirección tras la muerte de su padre. El primero, hasta 1912, y el segundo hasta la desaparición del periódico en 1930. A partir de abril 1912 el periódico había ido entrando y arrastrando una vida cada vez más “fantasmal”, a juicio de Seoane y Sáiz (1996). Se hará decenal, apareciendo los días 10, 20 y 30 de cada mes, reiniciando su secuencia. Sufrirá variaciones en su formato, número de páginas y composición. Y en enero de 1920, cuando la Estadística de este año le da una tirada de mil ejemplares, aparecerá al final de cada mes, compuesto a una columna, formando tomos anuales en torno a las doscientas páginas, con foliación continuada, y con inclusión de índices asimismo anuales. El último número de la colección (incompleta) de la Biblioteca Nacional de España de este título dedicado a la propaganda de las ideas federales, de sus doctrinas y documentos y de los discursos y textos de su máximo modelo en España corresponde al de diciembre de 1927. Manuel Revuelta (2001) ha analizado su papel anticolonial.