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Revista hispanoamericana de ciencias, letras y artes (Madrid)

Revista de la Real Academia Hispanoamericana de Ciencias y Artes
Cultura
Aparece el mes de agosto de 1924, con la secuencia Año III y número 16, al considerarse continuadora de Revista de la Real Academia Hispanoamericana de Ciencias y Artes, que había editado quince números entre 1921 y 1922. Este nuevo título ya no será “órgano oficial” de la sección de Madrid de la citada academia, constituida en 1909 y con sede en Cádiz, ya que dicha sección había quedado extinguida, por lo que, así mismo, había quedado suspendida aquella publicación. En la cabecera de esta nueva revista aparecerá indicado quienes habían sido su fundador y director, el artista y americanista José María de Gamoneda y García del Valle (1875-1963) y el periodista Juan Bautista Acevedo y Rodríguez (1893-1964), respectivamente, apareciendo ahora el primero, además, como su propietario, por lo que esta revista hispanoamericana ha de ser considerada empresa personal de Gamoneda y Acevedo. Aun así, la revista contará con un Consejo de Redacción en el que figuran, además de su fundador y director, otras destacadas personalidades que también habían sido miembros de la sección madrileña de la Real Academia Hispanoamericana de Ciencias y Artes, como eran varios exministros, el español José Francos Rodríguez; el salvadoreño Ismael G. Fuentes, y el mexicano, Rodolfo Reyes; o el marqués de Velilla del Ebro, que había ostentado la presidencia de sección madrileña de la academia, y el conde de Cedillo, ahora presidente de la Unión Patriótica, el partido fundado por el dictador Miguel Primo de Rivera (1870-1930). Precisamente, por aparecer durante el régimen primoriverista, la revista tendrá que pasar el visado de la censura previa militar. Su primera entrega (número 16) se publicará justo a los dos años de haber quedado suspendida su antecesora, y en la misma se hará gala del objeto de sus fines, que no era otro que el ideal del movimiento americanista, en el que quedaban englobados los intereses de las relaciones de todo tipo a ambos lados del Atlántico, desde las históricas, políticas, lingüísticas, artísticas, literarias, hasta las económicas y comerciales, entre España, las repúblicas americanas o Portugal Colaborarán en sus páginas otros ex-académicos de la Hispanoamericana que ya lo habían sido en la revista precedente, como Adolfo Pons y Umbert, como autor de la sección Nuestra política, o el doctor Santiago Carro, además de otras personalidades, como Félix de Llanos y Torriglia (1868-1949) o el crítico de arte Eduardo Navarro Martín (1886-1958). Estampada en la madrileña Tipografía-Litografía de A. de Ángel Alcoy, sus entregas son de paginación variable, pero, generalmente, en torno a la treintena de páginas, aunque a veces alcancen hasta el centenar, y son compuestas a una o dos columnas. Eran impresas en papel cuché y llevan una cubierta ilustrada con el mismo grabado que el de la revista de 1921-1922, como también lo son sus páginas interiores, donde se insertan numerosos fotograbados con retratos de personalidades españolas y de países americanos, especialmente de los presidentes de sus repúblicas, pero también sobre actualidad social, cultural o política, teniendo, incluso, una sección especial dedicada a los fotograbados con el epígrafe Nuestras páginas artísticas, que ocupan las páginas centrales de cada número. También sus ilustraciones reproducirán obras artísticas o se referirán a eventos o vistas de monumentos, edificios singulares y a todo tipo de acontecimientos. La revista adopta un formato y estilo de magacín, ya que obviará los contenidos puramente académicos o científicos, siéndolos informativos y publicísticos, referidos a la actualidad tanto española como hispanoamericana, de carácter político y sobre todo cultural, teniendo secciones dedicadas a asuntos históricos, literarios, artísticos, bibliográficos y hemerográficos, jurídicos, financieros, diplomáticos, comerciales o, incluso, teatrales. Dedicará especial atención a los eventos internacionales y conmemoraciones, conferencias o exposiciones hispanoamericanas. Inserta también una copiosa publicidad comercial. Su última entrega corresponde a los números 157-158, de mayo-junio de 1936, dejando de aparecer coincidiendo con el comienzo de la guerra civil.