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El Reflejo (Madrid)

Semanarios de amenidades
Subtitulado como “revista semanal” (salía los jueves), es una publicación literaria que, en cierto modo, es como continuación de la que con el mismo carácter y con el título de La mariposa (1839-1842) había publicado Gregorio Romero Larrañaga, que tendrá también en esta un papel preponderante. En este caso será dirigida por Francisco Sales Mayo, un escritor modesto que fue conocido por sus trabajaos folclóricos sobre el lenguaje de los gitanos. En su número tres indicará que se refunde con ella El arca del creyente (1842), aunque ninguno de los colaboradores de esta llegará a publicar ni una línea en El reflejo que, por otra parte, se caracterizará por una orientación religiosa mucho menos intensa que El arca… En números de ocho páginas y a dos columnas, publica artículos en los que describe las costumbres y tipos populares madrileños, así como sus monumentos, ensayos poéticos, traducciones de poesías extranjeras famosas y además una sección, bajo el epígrafe “Libro de memorias”, con noticias literarias y artísticas, críticas teatrales, curiosidades y anécdotas. Además del ya citado Romero Larrañaga, aparecen las firmas de un buen número de los literatos de la época, entre los que se encuentran un joven Pedro Luis Gallego, Francisco Cea o Amelia Corradi, y en la misma fueron comentados poemas de Zorrilla, Bretón o García Gutiérrez. Además de incluir algunos grabados, distribuyó mensualmente láminas en cobre o en acero bajo la denominación de “Álbum de El reflejo”. Edita un total de 26 números, desde el 5 de enero al 6 de julio de 1843, desapareciendo a causa de los acontecimientos políticos que se suceden con el fin de la regencia de Espartero. Simón Díaz publicó el índice de esta revista en 1947.