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Crónica científica y literaria (Madrid)

El Constitucional o sea Crónica científica, literaria y política
Periódicos anteriores a 1850 || Cultura
Tras el decreto de supresión de la primavera de 1815, es uno de los pocos periódicos que serán autorizados a publicarse durante el primer periodo absolutista fernandino. Fue fundado y dirigido por José Joaquín de Mora (18783-1864), uno de los personajes liberales de más aventurada vida de la primera mitad del siglo XIX – a juicio de Gómez Aparicio (1967) –, cuando regresa a Madrid tras haber sido prisionero durante la guerra de la independencia por las tropas napoleónicas y haber trabado amistad con Blanco White en su exilio de Londres. La colección de este título incluye su prospecto y comienza con el primer número, correspondiente al uno de abril de 1817. Sus entregas, de cuatro páginas, compuestas a dos columnas, fueron estampadas en la madrileña Imprenta de Mateo Repullés, y salían los martes y viernes de cada semana. Publica suplementos, también de cuatro páginas. Forma parte, al igual que los otros títulos dirigidos en esos años por Pedro María de Olive (1767-1843) y Francisco Javier de Burgos (1778-1848), de una prensa a la que le estaba prohibido tratar asuntos políticos y tuvo que ceñirse a los asuntos literarios, científicos y técnicos. En el caso del periódico que prácticamente redactaba solo José Joaquín de Mora –“de inteligencia clara y vasta instrucción” (Seoane: 1996) – recae un especial interés para la historia del movimiento romántico español –aparece por vez primera la palabra “romántico” en su edición de 26 de junio de 1818 –, por la polémica sobre Calderón de la Barca y Friedrich Schlegel entre Mora y su también redactor Antonio Alcalá Galiano (1789-1865) con el reaccionario monárquico Juan Nicolás Bölhl de Faber (1770-1864), quien defiende sus tesis desde el gaditano Diario mercantil (1802-1837). El periódico de José Joaquín de Mora nació bajo el signo de la “ilustración” y, a pesar de su autocensura, tendrá que defenderse al haber sido acusado de “ataques de irreligión”. Se refugiará, por tanto, en los asuntos ya señalados, con textos sobre ciencias y artes, literatura, agricultura, industria y comercio, noticias científicas y literarias, poesías (fábulas y epigramas), artículos remitidos (correspondencia), teatros, bibliografía, historia, economía aplicada o variedades, entre otros. Así, publicará artículos sobre la aplicación del vapor en la industria o sobre el uso de la litografía en Francia. Con este título se estará publicando hasta su entrega número 308, correspondiente al 10 de marzo de 1820, y tras la jura de Fernando VII de la Constitución gaditana, el 13 de marzo comenzará a publicarse como diario, siguiendo la secuencia numérica, pero con un nuevo título: El Constitucional o sea Crónica científica, literaria y política, en el que ya podrá tratar asuntos políticos en el nuevo periodo abierto con libertad de imprenta, haciéndolo desde una ideología liberal. Este nuevo título también forma parte de la colección hemerográfica de la Biblioteca Nacional de España.