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Periódico de las damas (Madrid)

Periódicos anteriores a 1850
Considerado el primer periódico español íntegramente “femenino” y de modas, al estilo de los que se publican en esos años en París o en Londres, aparecerá en un periodo de efervescencia política como la del Trienio Liberal. Aparece en entregas de 48 páginas, más cuatro de cubiertas, que están acompañadas de una hoja suelta con un dibujo a pluma coloreado de figurines parisinos de mujeres y hombres procedentes de L’Observateur des modes. La colección incluye el Prospecto y, con frecuencia semanal, comienza el primer lunes de enero de 1822. Su propietario y principal redactor es el impresor y editor madrileño, de talante liberal moderado, León Amarita Reverte (1774-?), que en 1820 había fundado El censor, el periódico de mayor prestigio del trienio, en el que escribirán Lista, Hermosilla y otras celebridades de la época. A partir del número 14, estará acompañado de Lucas Alemán y Aguado, seudónimo anagramático del médico y también escritor y periodista liberal Manuel Casal y Aguado (1751-1837). Compuesto a una columna, contiene artículos, noticias y comunicados –algunos sacados de los periódicos extranjeros de su mismo carácter- sobre el influjo de las mujeres en la sociedad, sus costumbres o de semblanzas de mujeres ilustres, pero también divulgativos e ilustrativos sobre la actividad política parlamentaria y constitucional del periodo. A ellos se añaden otros de carácter literario –poesías, diálogos o anécdotas histórico-moralizantes-, de modas y de amenidades (charadas y enigmas). Entre sus textos, destacan las Cartas de una madre a una hija que va a tomar estado, una serie de consejos a las mujeres sobre el matrimonio y el hogar. Jiménez Morell (1992) sitúa esta publicación en la transición entre el periodismo femenino del siglo dieciocho y el de la mitad del diecinueve, y en sus últimos números defenderá abiertamente la incorporación de la mujer al trabajo. Entre las firmas de sus textos aparece la de Josefa del Castillo y la de J.R.D.P. Destinado a las ‘señoras’ de las clases altas, y difundido por suscripción en Madrid y provincias, el 24 de junio del mismo año publica su 25 y última entrega, días antes de que también desapareciera El censor. Entre sus lectoras se contaban algunas mujeres de la aristocracia y en Madrid la mitad de sus suscripciones eran de varones, y le hubiera bastado tener 200 de estas para su viabilidad económica. Los primeros ocho números carecen de data.