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Monos (Madrid)

Revistas satíricas y humorísticas
Con su aparición, el 10 de diciembre de 1904, se inaugura un nuevo modelo de revista de humor gráfico y de entretenimiento en España, cercana a lo que después será el tebeo o cómic, dedicada preferentemente a la historieta, la tira cómica, la viñeta, la caricatura y el chiste, dibujos acompañados muchas veces con el correspondiente pie de texto, publicando además grabados de autores extranjeros. Su subtítulo en la cubierta, estampada a dos tintas (también la contracubierta), es el de “semanario humorístico ilustrado”, que amplía en su portada indicando que lo es “por los más ingeniosos caricaturistas de todo el mundo”, a lo que añadirá: “único en su género en España y el que más grabados publica en cada número”. Y, efectivamente, además de historietas españolas, insertará otras de autores europeos y norteamericanos y hará honor al título –Monos- que por vez primera utiliza una publicación, para referirse a los dibujos de trazos rápidos acompañados de un breve pie de texto, que llegarán a dar nombre a sus autores como “pintamonas”. Aparecerá cada sábado en entregas en formato menor que el folio, con 16 páginas compuestas a tres columnas, ocupadas casi todas ellas por grabados, pero sin apenas especificar autoría o bajo seudónimos “absurdos”, anonimato que supondrá otra novedad y casi seña de identidad de las publicaciones humorísticas a partir de entonces, tal como señala López Ruiz (2006). Aún así, entre las firmas habituales de sus gráficos aparecen dibujantes más o menos conocidos, como es el caso de Joaquín Xaudaró Echauz (1872-1933), que publicará incluso su autocaricatura; Felipe Márquez (1883-1928), autor de una de sus cabeceras; Modesto Méndez Álvarez (1895-1939); Cesáreo del Villar Besada (-1941), con su seudónimo Karikato; Ernesto Pérez Donaz (1875-1938), Francisco Ramírez Montesinos (1889-194?), Vicente Tur, J. Soria, Córcholis, Blas, Almoguera, Mico, Charivari, Arveras o Santonja. En los almanaques que anuncia para 1906 y 1907, también aparecen como dibujantes los nombres Benigno, Moro, Muñoz, Pedraza, Plaza, Rapé o Santa Bonilla; también anuncia la publicación de unas siluetas de actualidad, de José Francos; y entre los autores de sus textos, los de Ángel R. Chaves, Sinesio Delgado, Alejandro Larrubiera, Miguel de Palacios, Leopoldo Cano, Heliodoro Criado, Manuel Linares Rivas, Juan Pérez Zúñiga, Luis de Tapia, Felipe Pérez Campos o E. Bustillos, entre otros. Ya en su primer número comenzará a insertar por entregas lo que desde el propio semanario se presenta como la “primera novela gráfica que se publica en España”: Las travesuras de Bebé, cuya autoría se le atribuye erróneamente a Márquez. En realidad, no es una novela gráfica en el sentido actual que se la conoce, sino más bien una tira cómica del norteamericano Frank H. Ladenfort (1860-1943), que había publicado previamente con gran éxito en la revista neoyorquina The World. Otras de sus autodenominadas “novelas gráficas” por entregas llevan los títulos Aventuras de Mufaró y Lovekins, del japonés nacionalizado norteamericano Gustave Verbeek (1867-1937) o Un viaje al infierno, aventuras dislocantes de Gomecillo y Películez, con dibujos de Karikato. En total publicaba una docena de historietas (algunas de ellas las denomina incompletas), que sumaban unos 60 dibujos por número. La dirección de la revista admitía la colaboración “de todo el mundo” y retribuía los trabajos si eran publicados, y mantuvo frecuentes concursos a cuyos ganadores se les concedía por premio una peseta por chiste publicado. Es precisamente en su sección Chirigotas, que comienza a aparecer, generalmente, en su segunda y penúltima páginas, donde publica esos breves chistes, firmados con el nombre y la ciudad del concursante premiado. Además de esa sección de concursos, tendrá otras, como Entretenimientos, Pasatiempos, Epigramas, Adivinanzas, Problemas, Jeroglíficos, Curiosidades, Cantares cómicos, e insertará lo que denomina chistes viejos ilustrados, baturradas, transformaciones, sombras chinescas y caricaturas de artistas y literatos e, incluso una especie de crónica de actualidades con el epígrafe El ajenjo, y revistas gráficas de espectáculos. Los grabados extranjeros procedían de revistas humorísticas, como la muniquesa Fliegende Blätter (1845-1944) o la norteamericana Puck (1871-1918). Tanto Seoane y Sáiz (1996) como Sánchez Vigil (2008) catalogan a Monos como publicación infantil, sin embargo, su humor no es ingenuo y como ya se ha señalado, en la contracubierta estampaba fotograbados de mujeres o actrices que denominará Galería de bellezas, de tal forma que el mismo Sánchez Vigil llega a decir que el humor de la revista “bascula entre el de siempre y el ya cercano puramente sicalíptico, manteniéndose, no obstante, en un prudente tono medio”. Ya la propia publicación dirá de si misma que tiene “por lema la caricatura culta, sin molestar a nadie y sin atacar la moral”. También publicará algún folletón e insertará publicidad comercial. Fue estampada tanto en la Imprenta Moderna como en la de Calleja y aunque algún autor ha señalado que la empresa editora fue la del diario El Liberal, desde el número 30, de uno de julio de 1905, aparece indicado como su director-propietario Manuel C. Carranza. La colección de este título en la Biblioteca Nacional de España llega hasta el número 108, de 29 de diciembre de 1906, pero la Biblioteca Digital de la Comunidad de Madrid tiene registrado hasta el número 178 (año 4), de dos de mayo de 1908, con cubiertas ya estampadas a varias tintas. Además de los autores citados, como bibliografía de referencia para este título cabe citar también a Antonio Martín Martínez (1978 y 2011), Ángeles Ezama Gil (2009), Álvaro Ceballos Viro (2010) y Manuel Barrero (2010).