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Mensagero de las Cortes (Madrid)

Diario del comercio || Revista española (Madrid. 1832)
Periódicos anteriores a 1850
El uno de junio de 1834 aparece este título, como continuación de Diario del comercio, que había comenzado a publicarse el 15 de mayo, y lo hace con igual formato, diseño e impresor, y también siguiendo su secuencia numérica de entregas y su paginación continuada. El cambio de cabecera se produce para eliminar cualquier confusión con El Eco del comercio, que había aparecido el uno de mayo. Todo ello ocurre cuando al finalizar la Década Ominosa, tras el fallecimiento de Fernando VII, el 29 de septiembre de 1833, el primer gobierno de la Reina Gobernadora –María Cristina de Borbón–, presidido por Francisco Martínez de la Rosa (1787-1862), abre un periodo de mayor tolerancia política, que se hace efectivo a través de los reglamentos de prensa del cuatro de enero y 10 de junio de 1834, así como un texto fundamental como fue el Estatuto Real del mes de abril, al tiempo que comienza la primera guerra civil –la carlista o legitimista–, que durará hasta 1840. “Son años de gran movilidad, por la precariedad legal y económica en que se mueve la prensa”, señala Seoane (1983), al exigir la ley que el editor debía reunir las mismas condiciones que los grandes electores, es decir, pertenecer a la clase de mayores contribuyentes. Bajo el Estatuto, la prensa liberal española va ir tomando posiciones y logrará una estabilidad repartiéndose entre ella los lectores. En concreto, los antiguos exaltados serán ahora denominados radicales, que integrarán pronto el Partido Progresista. Este será el caso del citado El Eco del comercio, de Fermín Caballero (1800-1876). El grupo del ahora Mensagero…, formará parte del liberalismo reformista cercano al progresismo, con Evaristo San Miguel (1785-1862) y Antonio Alcalá Galiano (1789-1865) a la cabeza, aunque éste, a partir del 15 de julio de ese mismo año 1834 comenzará a dirigir El Observador, para convertirse después en uno de los ideólogos del Partido Moderado. Los tres procedían del exilio fernandino y habían sido agraciados con la amnistía de la Reina regente. Gómez Aparicio (1967) aplica al Mensagero de las Cortes el epíteto de ultraliberal o liberal avanzado, aunque este sí sería el caso de El Eco del comercio. El Mensagero…, que efectivamente adopta posiciones reformistas o de progresismo disidente, y seguirá siendo un diario de cuatro páginas, compuestas a tres columnas, con noticias extranjeras, de España, de provincias y de Madrid, así como con secciones de Cortes, Variedades, Espectáculos y Fondos públicos, y los correspondientes artículos doctrinales, así como la denominada Comunicado, que no es otra que la dedicada a cartas al editor. Desde el uno de julio de ese mismo año 1834 aumentará su formato, y será también estampado en la imprenta de J. Sancha. La atribución de su fundación o dirección a Ángel Saavedra, amigo de San Miguel y futuro duque de Rivas, procede de Pastor Díaz (1854), que señala que lo fue junto a Gabriel José García y José de Álvaro, dato este del que da cuenta Hartzenbusch (1894) y después acepta Gómez Aparicio (1967). No obstante, es un dato puesto en duda por biógrafos actuales. La última entrega del Mensagero… en la colección de la Biblioteca Nacional de España es la número 289, correspondiente al 28 de febrero de 1835. Se fusionará con La Revista española (1832) de José María Carnerero (1784-1866), dirigida a un público más intelectual y en la que había colaborado María José de Larra (1809-1837), y que desde el uno de abril de 1834 aparecía también diariamente, para formar, a partir del uno de marzo de 1835, la nueva cabecera La Revista-Mensajero, que competirá y polemizará en el bando del liberalismo con el más moderado diario La Abeja (1834), de Joaquín Francisco Pacheco (1808-1865). En la bibliografía de referencia este título es conocido también como Mensajero de las Cortes. [Descripción modificada el 06/08/2021]