« Volver

Los Hombres libres (Madrid)

Periódicos
Se trata de una publicación semanal poco conocida que, con el subtítulo “periódico vibrante y sincero”, empieza a publicarse a los dos meses de efectuarse el golpe de Estado del general Miguel Primero de Rivero, el 17 de noviembre de 1923. Aparece como su gerente el escritor y editor Artemio Precioso (1891-1945), que la utilizará como medio de propaganda de la colección La novela de hoy (1922-1932), que dirigía, y de la Editorial Atlántida, de la que era propietario, incluyendo en las dos últimas páginas de la revista publicidad de sus ediciones. Precioso llegaría a ser políticamente perseguido por la dictadura y acabaría exiliándose a París en 1927. También aparece Juan Brasa como director de la publicación. Probablemente se trate del periodista y también escritor gallego Juan Brasa Sánchez (1891-19..), quien previamente había sido redactor de La acción (1916-1934) de Manuel Delgado Barreto y que, posteriormente, en la posguerra llegaría a ser dirigente de la prensa franquista. Revisada por la censura militar, es una publicación “aparatosa”, por cuanto su estructura, composición tipográfica y contenidos forman una amalgama de textos, fotografías e ilustraciones algo caóticas. Publica artículos de marcado carácter político, mezclando el estilo serio con el jocoso, relativos al régimen dictatorial recientemente establecido, y en algunos de ellos se muestra declaradamente antimaurista y anticiervista, y en otros favorables a Ángel Ossorio Gallardo. Inserta entrevistas de El Caballero Audaz bajo el epígrafe “Mis últimas intrerviús”, y dedica un amplio espacio reservado a asuntos de teatro, en el que opinan Catalina Bárcena, Gloria Guzmán o Mary Isaura. El propio Artemio Precioso es autor de algunos textos bajo los epígrafes “De todo un poco” y “De aquí y de allá”, mientras que Joaquín Belda es el autor de una sección que titula “Desde mi taxis”. También tiene otra sección titulada “Los libros de la semana”, en la que en alguna ocasión aparece la firma de Aureliano Linares Rivas, y publica algún otro texto sobre pintura, de Mariano Tomás, o algunos dibujos humorísticos, alguno de ellos bajo la firma de Díaz-Antón. Pero lo que también destaca de esta variopinta publicación son las dos páginas dedicadas al mundo de los toros que aparecen bajo la cabecera The Kon Leche, la publicación taurina que había aparecido entre 1912 y 1916 dirigida por Kurro Kastañares. En su presentación había señalado que “jamás nos introduciremos en el sagrado de la vida privada de los hombres a los que combatiremos. Ni injuriaremos a nadie”, quizá en referencia al libelismo practicado por La acción, de donde procedía su director, y resalta asimismo en este semanario la cantidad de lemas o frases publicitarias que la propia revista inserta por doquier en sus páginas. Hay también textos bajos las firmas de Francisco Camba, Felipe Sassone, Manuel Bueno, José Campúa, Emilio Carrere, Juan Chantre o Valentín de Pedro. Salía los sábados, en números de dieciséis páginas y compuesta a tres columnas, y en el número cinco, de 15 de diciembre de 1923, aparece un espacio en blanco sin el texto que bajo el título “Vibraciones” había escrito su propio director, Juan Brasa, y que había sido censurado. También incluye una petición dirigida al presidente del Directorio Militar en la que le solicita la implantación de una ley del divorcio en España, firmada por Juan Ferragut. Su vida fue, por tanto, fugaz, y su desaparición motivada muy probablemente por la censura militar primoriverista.