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El Arte en España (Madrid. 1862)

Arte
Considerada como publicación fundamental del panorama artístico español, estuvo apareciendo durante el último tramo del periodo isabelino y los dos primeros años del sexenio democrático, dándose cita en sus páginas los principales historiadores, críticos y artistas (dibujantes, grabadores y litógrafos) españoles de aquélla época, bajo la dirección artística, literaria y tipográfica del historiador, periodista, político, crítico progresista y amigo de los pintores liberales españoles, Gregorio Cruzada Villaamil (1832-1884), descubridor de los cartones para los tapices de Goya y pionero en los estudios sobre Velázquez. La revista tendrá como objetivo el cultivo, fomento y difusión de los estudios de bellas artes (pintura, escultura y arquitectura) en España, publicando textos de gran interés historiográfico (García Melero, 2002), además de contribuir al impulso de la política de los poderes públicos en favor del patrimonio artístico y la enseñanza de las bellas artes en España. Como publicación ilustrada se distinguirá por sus magníficas litografías, grabados y aguafuertes, con dibujos, calcografías y reproducciones artísticas, contribuyendo de manera decisiva al desarrollo de estas técnicas. Aparece en enero de 1862 con el subtítulo “revista quincenal de las artes del dibujo”, estampada en papel de hilo en la imprenta madrileña de M. Galiano, en entregas de paginación variada (al principio, de 28 páginas), compuestas a una columna y con grandes márgenes, que formarán tomos anuales, con foliación continuada. Al comienzo del tercero, Cruzada Villaamil (o Villamil) escribirá sobre la contribución de la revista al fomento de los estudios artísticos en general y a la ilustración del propio Gobierno en cuestiones de interés para el desarrollo de las artes y para el estímulo y recompensa de los dibujantes y artistas españoles en la recuperación del grabado al aguafuerte, que apenas se había cultivado desde los tiempos de Goya. Los artífices de este periódico –así lo identifican ellos mismos- cuentan como protector con el infante don Sebastián Gabriel de Borbón y Braganza (1811-1875), que preside la junta directiva de la sociedad editora de la publicación, de la que será vicepresidente el citado Cruzada Villaamil, y como vocales los que también formarán parte de su cuadro de socios-colaboradores: Manuel Cañete, Guillermo Morphy, Isidoro Lozano, Germán Hernández Amores, Francisco Sans, José Vallejo, Carlos de Haes, Ignacio Suárez Llanos, Víctor Manzano, Ponciano Ponzano, Gerónimo de la Gándara, Domingo Martínez y Vicente Castelló. Como vocales-secretarios aparecen Enrique Mélida y Fernando Fernández de Velasco, y como administrador, José de Hoyos. Entre los escritores e historiadores que publican sus trabajos en la revista se encuentran, además del propio Cruzada Villaamil, otros destacados historiadores del arte español como Aureliano Fernández-Guerra y Orbe (1816-1894), José Amador de los Ríos (1818-1878), Valentín Carderera (1796-1880), Pascual de Gayangos (1809-1897), Rafael Contreras, Tomás M. Garnacho, José de Manjarés, Ramón Sanjuamena y Nadal, José Fernández Giménez, Fernando Fernández de Velasco, Benito Vicens y Gil de Tejada, Florencio Janer, Miguel Morayta, Eduardo de Mier, José Godoy Alcántara, Jacobo Zobel de Zangroniz, Tomás Muñoz y Romero y José Pérez de Guzmán, entre otros. Los trabajos versarán sobre el amplio panorama de las bellas artes en España y algunos estarán dedicados al arte de otros países, como Italia, especialmente de carácter histórico, pero también doctrinal, teórico y crítico. Se publican artículos sobre historia de la pintura en España y descripciones de las obras del Museo Nacional de Pintura y Escultura, sobre Berruguete, la arquitectura hispano-islámica, la militar de la edad media, la del Alcázar de Segovia o la de la ciudad de Tetuán, sobre la restauración de la catedral de León, las miniaturas de los manuscritos de las bibliotecas españolas, la galería de la Real Academia de San Fernando, así como sobre la Armería Real, la estatuaria de la monarquía visigoda, la colección de ochenta láminas grabadas al aguafuerte por Goya, sobre las exposiciones de Bellas Artes celebradas en el periodo, sobre documentos inéditos o publicará el discurso de José María Huet en la Academia de San Fernando, entre otros muchos textos. Fuera de texto, publica numerosas láminas sueltas, tiradas en papel china y grabadas en metal, madera y boj, o litografiadas, y dentro de texto, viñetas e iniciales grabadas en boj. Entre sus autores se encuentran artistas tan significativos como los ya citados Haes, Lozano, Vallejo, así como Ceferino Araújo, Serafín de Avendano, Eduardo Cano, Juan García Martínez, Leonardo Alenza, Francisco Aznar, Rufino Casado, Valeriano Becker o Galván. Y entre los grabadores aparecen las firmas de Martín Rico, José Severini o Manchón, entre otras. A partir del tercer año en publicación (1864), la revista modifica el subtítulo a “revista mensual de arte y de su historia”, adoptando esta periodicidad y disminuyendo su formato. Añade una sección consagrada a los descubrimientos históricos y arqueológicos pertenecientes al arte español, de la que se encarga Fernández-Guerra, y aumenta el número de sus textos, tratando también asuntos como la orfebrería, indumentaria o numismática, además de la paleografía. La colección de este título está integrada por ocho tomos anuales. Según Hartzenbusch (1894), el primero es de 304 páginas foliadas; el segundo, de 308; el tercero, de 430; el cuarto, de 210; el quinto, de 164; el sexto, de 289; el séptimo, de 306, y el octavo, de 186 páginas. La última entrega corresponde a diciembre de 1870. Al final de cada tomo publica índices de materias, de ilustraciones y de autores, así como el listado de sus suscriptores. El infante don Sebastián tenía suscritos 25 ejemplares, y 58 el ministerio de Fomento, para su distribución en los establecimientos de Instrucción Pública. Además de en Madrid y provincias, la revista se podía suscribir en Paris y Nueva York. También publicará a modo de suplemento mensual, desde el 20 de febrero de 1862 hasta el 15 de octubre de 1863, dieciocho entregas de Boletín de El arte en España, de cuatro páginas por número, título que también forma parte de la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España.