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Diario de Palma (1861)

Diario de Palma, de intereses materiales de las Baleares 8 en. 1865-31 dic. 1868
Mallorquín
Periódicos
Con este título se estará publicando este periódico desde el primero de septiembre de 1861 hasta el ocho de enero de 1920, llegando a ser decano de la prensa mallorquina. Será uno de los principales diarios de las Baleares de la segunda mitad del siglo XIX, junto a El Isleño (1857-1899). El primero con esta cabecera había sido fundado, en 1811, en Palma de Mallorca, por el barcelonés Antonio Brusi (1775-1821), que en 1813 pasaría a ser estampado por los Guasp, la familia de impresores, libreros y editores que le modificarían su cabecera en diferentes etapas políticas posteriores, adoptando títulos como, entre otros: Diario balear (1814-1820 y 1823-1836), Diario constitucional de Palma (1820-1823), Diario constitucional de Palma de Mallorca (1836-1852) o Diario de Palma (1852-1856), que es cuando recupera el título de la época napoleónica, hasta llegar a El Mallorquín (1856-1861), considerándose, pues, sucesor directo de este último. Su colección en la Biblioteca Nacional de España (BNE) de esta última, definitiva y longeva etapa de Diario de Palma es reducida, pues sólo comprende desde su primer número de 1861 hasta el correspondiente al dos de marzo de 1864. Entonces era un periódico en folio de doble tamaño ordinario, de cuatro páginas por entrega y compuesto a cinco columnas en la Imprenta de Felipe Guasp, que se dice Impresor Real, siendo su propietario y director, apareciendo indicados como sus editores responsables, primero, Antonio Isern, y, después, Guillermo Ramis y Ribot. Sus contenidos están estructurados bajo epígrafes como Sección oficial, Nacional, Cortes, Extranjero, Correo de ayer (después, Correo de hoy), Sección literaria, Remitidos, Variedades, Revista de periódicos, Boletín religioso, Boletín comercial, Anuncios oficiales, Espectáculos y Sección de anuncios, que llega a ocupar completamente la cuarta plana. También tiene sección de local. Al principio se publicará todos los días, siendo las entregas de los domingos de una página, para después dejar de aparecer este día de la semana. También publicará algún suplemento, de una hoja. La adscripción de los Guasp y sus periódicos, y por lo tanto de este Diario de Palma, que alcanzará casi la sesentena de años de vida, estará enmarcada en el liberalismo moderado o conservador. Así durante el Sexenio Democrático (1868-1874) lo estará dentro de la derecha dinástica. También será defensor de la religión católica. Durante la Restauración compartirá el mercado periodístico balear con el citado El Isleño, que mantenía algún tinte de su antiguo color progresista, pero también con el republicano castelarino La Opinión (1879), el progresista democrático afín a Ruiz Zorrilla El Demócrata (1879), el republicado federal pimargalliano El Comercio (1880), o los denominados religiosos o católicos “puros” El Áncora y el satírico La Ygnorancia, entre otros. Como suplemento al Diario de Palma, entre 1862 y 1863 reaparecerá también El Propagador balear, que así mismo forma parte de la colección de la BNE. Distribuirá gratis entre sus suscriptores Anuarios y Almanaques con artículos y poesías, muchas de estas en catalán, así como con documentos relativos a la historia balear. Además de la bibliografía de referencia para esta prensa, véase el trabajo de Fullana Puigserver (1994) sobre el catolicismo balear de la época.