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El Economista hispano-americano (Madrid)

El Economista hispanoamericano || El Economista hispano americano
Financiero hispano-americano
Economía
Con el inicio del nuevo siglo, a partir del cinco de abril de 1901 comienza a publicarse este semanario madrileño (saldrá cada viernes), cuyo fundador, propietario y director-gerente, José Félix García Ceballos Teresí, lo presenta como un “nuevo” modelo de “revista financiera y mercantil, doctrinal y práctica” –tal como indica su subtítulo–, es decir, de prensa económica especializada, cuyo propósito es aunar “las más fundamentales teorías de ciencia económica y el consejo sencillo al industrial y al exportador, entre los problemas bancarios y la noticia minera y metalúrgica, las crisis industriales y las cuestiones agrícolas, la Hacienda del Estado y el empréstito municipal, el estado de la Hacienda pública y la situación de un puerto, de una empresa, de un valor del mercado”. Se presenta desde una “independencia” doctrinal a la vez que eminentemente práctico, con el fin de fomentar el expansionismo comercial español, especialmente a las repúblicas hispano-americanas, articulando un “nuevo” lector económico-financiero, para el que dice que contará con colaboradores “casi nuevos” también. Cuando aparezca la publicación recibirá adhesiones de destacadas figuras de la política y la economía españolas, como eran el presidente del Congreso, R. Villaverde; el ministro de Gobernación, Segismundo Moret; el ministro de Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas, M. Villanueva; y entre otros exministros, los de Hacienda J. López Puigcerver y Antonio Maura, o el exministro Francisco Romero Robledo. La empresa editora de la revista contaba también con un Consejo Consultivo Jurídico-Financiero, que presidirá el catedrático José María de Olózaga y en el que participarán como consejeros Nicolás de Goiri, Julián Castedo, Joaquín de la Hoz, Carlos Cardona, G. Lena o Jacobo Sneider. Sus entregas comenzarán siendo de 24 páginas, para después superar la treintena, compuestas a dos columnas, y con inserciones publicitarias de importantes compañías, que ocuparán hasta sus seis últimas planas. Su paginación es continuada cada año. Sólo publicará como ilustración la fotografía del personal de la revista (8 de mayo de 1903), y llegará a tener cubierta. Los asuntos de los que tratará serán los financieros, bancarios, bursátiles, empresariales, industriales, mercantiles, comerciales o aduaneros. Los referidos a puertos, aranceles, fletes, navegación, ferrocarriles, electricidad, minería, seguros o a tratados internacionales de comercio, Hacienda pública, diputaciones o municipios. También insertará numerosos cuadros gráficos y estadísticos, como eran los depósitos existentes en los bancos en España; memorias, balances, emisiones y amortizaciones de las juntas generales de las compañías, y resúmenes de las más importantes revistas financieras de Europa o América. El administrador de la revista será Rafael Suárez Veloso, y en su primer número indica que su tirada era de 5.000 ejemplares. Se distribuía en las principales capitales de España y de Hispanoamérica. Además de Ceballos Teresí, entre sus articulistas destacarán otros apologistas de la nacionalización económica española, como fueron el profesor y publicista Eloy Luis de André (1876-1935); el abogado, político y periodista Joaquín Sánchez de Toca (1852-1942) o el economista, periodista y presidente del Fomento del Trabajo Nacional, Guillermo Graell i Moles (1846-1927). Otros colaboradores fueron Vicente Gay, Sebastián y Julián Castedo, A. García Morales, Luis Lefebvre Zabala, Emilio Haering-Bloch, Gustavo W. Mariné. Contará también con correspondencias de Adolfo F. Ferrando (Cataluña y Baleares), P. Echevarría (País Vasco) o Leoncio Aguirre (París). Miguel de Unamuno colaboró en sus páginas en su primer año con sendos artículos sobre ahorro y seguro (10 y 17 de mayo). Tras publicar su número 131, correspondiente al dos de octubre de 1903, este título será continuado por el también semanario El Financiero hispano-americano, que mantiene la secuencia numérica. A partir de 1918, este reducirá la cabecera a sólo El Financiero, que se convertirá en diario en 1935, hasta su desaparición al estallar la guerra civil en 1936. Así mismo, García Ceballos editará y dirigirá entre 1908 y 1935 la revista La Ilustración financiera. En su tesis doctoral, Carlos Rueda Lafond señala que el periódico de García Ceballos fue uno de los órganos “más explícitos” del pensamiento proteccionista y nacionalizador de la economía española. Otras referencias bibliográficas para este título, la prensa económica y la economía españolas son las de Eloy Fernández Clemente o Ana Rosado-Cubero (2016).