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La Ciencia cristiana (Madrid)

Revista religiosa de El Siglo futuro
Religión
De periodicidad quincenal y con cerca de 100 página por número, esta revista se caracterizó desde su aparición en 1877 hasta su cierre en 1886 por defender la fe cristiana de las corrientes de pensamiento moderno que se abrían paso en Europa, como el krausismo, el positivismo y el evolucionismo. Como otras publicaciones católicas, se opuso a la libertad religiosa que consagró la Constitución de 1876, pese a que la religión católica seguía siendo la del Estado, y de la mano de su director, Juan Manuel Ortí y Lara, abogó por combatir la ciencia moderna con la ciencia cristiana para lo cual, tal y como preconizaba el Papa Leon XIII en su encíclica ‘Aeterni Patris’, rescató la filosofía de Santo Tomás de Aquino del siglo XIII, rebautizada como neotomismo. Ortí y Lara, catedrático de metafísica en la Universidad Central de Madrid, atacó el krausismo, filosofía traída a España de la mano de Julián Sanz del Río y que por sus planteamientos pedagógicos ajenos a cualquier dogma suponía una amenaza al monopolio docente que ostentaba la Iglesia católica. Fruto del krausismo fue la fundación de la Institución Libre de Enseñanza. La revista se estructuraba en tres secciones, una primera de artículos doctrinales, otra de reseña de libros y una tercera y última de variedades con asuntos de menor profundidad. En 1882, La Ciencia cristiana se vio obligada al cierre por la presión del Gobierno liberal de Sagasta, aunque reabrió un año después tras absorber otra publicación católica: la Revista religiosa de El Siglo Futuro. Entre los colaboradores de la revista figura de forma destacada la escritora Emilia Pardo Bazán, quien criticó la teoría de la evolución de Darwin en dos artículos aparecidos en 1877 y 1878. En el primero de ellos ‘Reflexiones Científicas contra el Darwinismo’ suscribe la opinión del padre Secchi, director del Observatorio Romano: “Algunas personas supondrán que combatimos precisamente el darwinismo por motivos religiosos, mas no es así. La cuestión aquí es puramente científica: combatimos esta teoría porque carece de pruebas directas para ser racional y empíricamente establecida”. En el segundo artículo, rechazando la idea de que el hombre pueda provenir del mono, Pardo Bazán señala: “Digan lo que quieran los que se empeñan en estudiar las razas humanas como se estudia una raza de conejos o de merinos, el hombre, ya se cubra con la librea de la civilización, ya pinte en sus desnudas carnes los jeroglíficos del salvaje, es siempre un ser aparte de todos los demás seres” Próxima ya al cierre, en el número 80 del año 1886, la publicación rinde homenaje al primer obispo de la diócesis madrileña, Narciso Martínez Izquierdo, asesinado el Domingo de Ramos de tres disparos de revólver a la puerta de San Isidro el Real, a la sazón catedral de Madrid, por un cura víctima de la reforma del clero que el obispo auspiciaba. Más información sobre esta publicación puede encontrarse en el estudio que de la misma hizo Alberto Vázquez Bragado y que fue publicado en el número 71, año 2010, de la revista Llull, disponible a texto completo en Dialnet. [Descripción publicada el 5/6/2018]