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España y Marruecos (Madrid)

África
Revista mensual de estudios hispano-marroquíes es el subtítulo de esta publicación, dirigida –y, probablemente, fundada– por el periodista Nicolás Pérez-Muñoz Cerisola, sobrino del también escritor, poeta y periodista malagueño del mismo nombre nacido en 1849. Aunque nace igualmente en Málaga, Pérez-Muñoz Cerisola empieza a editar esta revista a partir de mayo de 1935, cuando viaja a Madrid, después de haber dirigido en Melilla El Cronista (1915), El Popular (1917-1936) y Melilla nueva (1919), en cuya ciudad era propietario de la Imprenta Papelería La Ibérica y presidente de la Asociación de la Prensa. Sólo en su primer número se indica como director artístico de la publicación a Luis Lladó y Fábregas (1874), fotógrafo de origen catalán y especialista en espacios arquitectónicos, quien podría ser el autor de las instantáneas de ese número. Lladó se exiliaría a México en 1939, donde falleció. Hoy existe el Archivo Lladó en la Biblioteca Tomás Navarro Tomás, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). “En estas páginas vamos a vaciar mucho romanticismo, todo el arte que podamos, muchos intereses económicos y, sobre todo, un sentimiento de aproximación intenso, en el orden espiritual y en el aspecto económico, entre los moros de allá y los españoles de aquí”, se señala en el plan de la revista. Se añade en el mismo: “Es conveniente llevarles a Marruecos aquel espíritu árabe que se difunde en muchas poblaciones españolas, y que vuelvan a fraternizar con quienes convivieron siglos. Esta es la acción espiritual que nos conviene realizar en el Marruecos español”. Además, señala que “las corrientes económicas, determinadas por la industria, el comercio y la agricultura, deben desarrollarse en Marruecos y en España de un modo complementario, nunca antagónico”, siendo estos “sencillos puntos de vista” los que tratará –“con toda la libertad de conciencia”– la revista. Sus entregas son de entre 18 y 28 páginas, compuestas a dos columnas y estampadas en un papel cuché de calidad, que alternará con otro inferior, llevando cada una cubierta ilustrada con una fotografía y el sumario correspondiente. Los pormenorizados pies de foto van escritos en las primeras entregas tanto en castellano como en árabe, usando la grafía de esta lengua. Señala en sus indicaciones el carácter de sus contenidos: “colonización, comercio, industria, cultura, arte, turismo”. Uno de sus primeros textos es una breve descripción de los límites de la Zona del Protectorado Español en Marruecos, acompañada de un croquis; y tratará sobre los puertos comerciales marroquíes, las industrias de la zona española, el ganado lanar, la minería, la pesca o el comercio marroquíes, las instituciones de crédito agrícola, la marcha económica del protectorado, sus vías de comunicación, su geografía, demografía o su sanidad e higiene. Por otra parte, publica textos sobre la cultura musulmana, su numismática, orfebrería o el folclore rifeño. Abre secciones, como las tituladas Musulmanes ilustres y Notas para un diccionario histórico-geográfico de la zona española de Marruecos, y publicará una serie bajo el epígrafe Recuerdos del Rif Central. También aparecen textos sobre los hebreos en Marruecos, sobre el estrecho de Gibraltar y su túnel, la belleza de la región de Ketama, las comidas morunas o el turismo en Melilla la vieja. Así mismo, publica poemas arábigo-andaluces, algunos traducidos por Emilio García Gómez; y otros contenidos serán los referidos al Madrid árabe, a la Alhambra granadina o al Alcázar sevillano. La revista no obvia las cuestiones de política africanista, con artículos bajo los epígrafes La política que debe desarrollar España en África, Los errores de la política española en Marruecos o Deberes de política africanista, que firma León Azerrat. Otra serie sobre estas cuestiones es la denominada Opiniones ajenas, en donde aparecen declaraciones, entre otros, de los generales Ricardo Burguete o Francisco Gómez Jordana, ex alto comisario de España en Marruecos. En cuanto a las destacadas fotografías que publica, muchas de ellas de gran formato, aparecen vistas generales de Tetuán, Granada, Melilla (Zarco,) Ceuta (Rubio), el Generalife, los Jardines de la Alhambra y del Alcázar de Sevilla, o de los Adarves de Granada; así como de las mezquitas de Córdoba, Jeuma Bachá, Sidi-Saidi o de Melilla; o la del jalifa de la zona española de Marruecos o del pilar de abluciones de Lista (Sevilla), entre otras muchas. También inserta dibujos. Como administrador la revista aparece José Martínez Mansilla y como gerente, Federico Pita Espelosín, autor también de algunos de sus textos, que en su mayor parte carecen de firma. La revista decía contar con corresponsales y lectores en varias provincias españolas y del protectorado. Sus inserciones publicitarias son de empresas y comercios con sede en las ciudades del norte de África, como la Compañía Transmediterránea o la de automóviles La Valenciana, establecida en Tetuán y con líneas en las tres regiones del protectorado español. Escasamente conocida entre las revistas africanistas, la última entrega de su colección en la Biblioteca Nacional de España es la número 10, de 7 de febrero de 1936, por lo que con toda probabilidad no cumplió el año de vida.