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Revista popular de conocimientos útiles (Madrid)

Revistas de información general
“Ajenos completamente a las luchas políticas, sin más fin ni aspiración que ilustrar en cuanto nos sea posible a las clases populares, vulgarizando los conocimientos científicos…”, Así se presentaba en su primer número de octubre de 1880 esta publicación madrileña cuyo objeto era divulgar la ciencia y que fue acogida con general aplauso en la España de la Restauración. De periodicidad semanal con 12 páginas a tres columnas de texto, las dos últimas páginas dedicadas a anuncios, la revista se ofrecía gratis a los suscriptores de la Biblioteca Enciclopédica Popular Ilustrada, editada por Gregorio Estrada, siempre que estuvieran suscritos a las seis secciones de la Biblioteca: Artes y Oficios; Agricultura, Cultivo y Ganadería; Conocimientos útiles; Historia; Religión; y Literatura. La oferta funcionaba en sentido contrario; al suscriptor de la revista se le servían gratis libros en función del periodo de suscripción. A más tiempo más volúmenes. Los autores de los libros de cada sección, especialistas en sus respectivas materias, eran los encargados de ofrecer las ‘píldoras’ de cultura recogidas en la revista, destinadas a un público más amplio. En la publicación se abordaban temas científicos del momento como los últimos experimentos en el campo de la electricidad, nuevos materiales como el celuloide, el cálculo de probabilidades aplicado al juego de la Lotería, artículo que se extendió durante varios números, pero también conocimientos prácticos como un procedimiento para limpiar los encajes, medios para alejar las hormigas de los jardines o cómo conservar los huevos con el ácido salicílico. Aunque no en todos los números, la revista incluía grabados a toda página, que generalmente eran el dibujo de una máquina, como por ejemplo una máquina para moldear la madera o un aparato para decorar la porcelana. Es la década del inventor americano Edison y la revista recogió sus inventos como la bombilla eléctrica incandescente para uso comercial y el fonógrafo, pero en numerosas ocasiones se hace eco de inventos o descubrimientos más cercanos a la ciencia-ficción que a la ciencia, lo que desde nuestro punto de vista actual hace más entretenida la publicación. Así, en el primer número se informa sobre el Identiscopo, un aparato inventado por un fotógrafo alemán que sirve para conocer si dos retratos hechos con gran diferencia de tiempo son de una misma persona, aunque ésta haya variado notablemente. Estaba fundado en que los huesos de la cara no cambian de forma con la edad. Y el segundo número da cuenta del Velocípedo de aire, inventado en América para competir con el ferrocarril, y del estudio que prueba la mayor capacidad craneal de los hombres célebres, tras realizar experimentos con los cráneos conservados en el Museo de Historia Natural de París. En uno de sus últimos números, el del 12 febrero 1888, se asegura que ese año se verá la Estrella de Belén que guió a los Reyes Magos, “estrella errante que aparece cada 315 años en el firmamento”. Todavía no sabemos qué fenómeno astronómico fue exactamente la Estrella de Belén de la que habla el Evangelio, por lo que asombra esa certeza de la que hacía gala la revista, fiel reflejo de la fe en la ciencia del siglo XIX. Pero también se pueden encontrar investigaciones rigurosas como la dedicada a los efectos venenosos del humo del tabaco, artículo del 6 de marzo de 1881 que recogía una memoria publicada por el doctor Le Bon en 1872. Y su certero vaticinio: “A pesar de las terribles conclusiones que acabamos de exponer, el vicio del tabaco está tan arraigado que pocos de nuestros lectores tendrán bastante energía para dejarlo”. Y también leemos los primeros intentos de liberación de la mujer, por ella misma, del trabajo doméstico. En 1880 fueron expedidas 70 patentes de invención a favor de mujeres, la mayor parte de los inventos referidos a aparatos para facilitar las tareas de la casa, como una máquina de lavar o una plancha. En su último número de 29 de diciembre de 1889, la publicación anunció la suspensión de la Biblioteca Enciclopédica Popular Ilustrada y con ella de la propia revista, a cuyos suscriptores se les daba la opción de suscribirse a El Porvenir de la Industria, editada en Barcelona, y con la misma temática. [Descripción publicada el 14/6/2018]