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Línea (Madrid. 1935)

Revistas de información general
Con el subtítulo “publicación quincenal de hechos sociales”, aparece su primer número el 29 de octubre de 1935, dirigida por el republicano de izquierdas Julio Just Gimeno (1894-1976), entre cuyos “amigos y colaboradores” estará prácticamente en pleno la Generación del 27 y otros políticos de diversas tendencias republicanas, entre liberales, socialistas o comunistas. Comparte “un común denominador antifascista”, junto a otras revistas del periodo, como Octubre (1933-1934), El Tiempo presente (1935) o Nueva cultura (1935-1937). En su primer editorial expresará que “no es una revista, sino un periódico”, y efectivamente, el formato, estampación en papel prensa y su variedad en el número de columnas (generalmente, cuatro) y sus ocho páginas por entrega, así lo confirman, aunque su periodicidad sea quincenal. Sus primeras palabras son para aclarar que “no es periódico de un partido político, como tampoco órgano de una sindical obrera”. Aunque pueda parecer que estuviera próximo a las tesis del partido comunista, se dirigió a “todos los escritores, periodistas y artistas liberales”, a personas de “diferente ideología”, que no estuvieran dispuestas a “callar”, en un momento social “de tal tensión”, como define a aquéllos meses, en los que Línea apareció, “para ocuparse de los sin trabajo, de aquéllos que son víctimas de nuestro tiempo. De los que en el curso de esta crisis social han sido abandonados”. Añade el editorial que se “ocupará de sus familias, de sus hijos, de su pan material y de la escasa atención que se les ha prestado para sus necesidades culturales”. Y agrega: “No dejaremos de escribir a cada instante la biografía colectiva de cientos de millones de españoles”. Además de visualizar aspectos de la vida del campesinado o en los márgenes de la gran ciudad, con la ayuda de instantáneas propias del fotoperiodismo de denuncia social, este periódico-revista se mostró fiel defensor de la República -con críticas al gobierno cedista- y de las “libertades populares frente al avance de la reacción [y] la amenaza del fascismo”, difundiendo y proponiendo la formación de un “frente popular” como en otras democracias ante similares circunstancias. Para hablar de tales “hechos sociales”, cuenta en torno a setenta personas, entre escritores, artistas, dibujantes o políticos como integrantes de su cuadro de “amigos y colaboradores”, entre los que se nombra a Luis Buñuel, Juan Chabás, Luis Cernuda, Antonio Espina, León Felipe, Pedro Garfias, Benjamín Jarnés, Antonio Machado, Pablo Neruda, Manuel Altolaguirre, Emilio Prados, Federico García Lorca o Ramón J. Sender, así como Roberto Castrovido, Álvaro de Albornoz, César M. Arconada, Augusto Enrique Azcoaga, José Díaz Fernández, Fernando García Mercadal, Gabriel García Maroto, Raúl González Tuñón, Félix Gordón Ordás, Antonio Ledesma, Arturo Mori, Juan Negrín, Eduardo Ortega y Gasset, Augusto Vivero, Julián Zugazogoitia, o Josefina Carabias y Rosario del Olmo. Además de fotograbados, inserta en sus páginas humor gráfico y otros dibujos, así como reproducciones de Goya o Daumier. El primero que publica Luis Bagaria lleva el título Generación del 35, refiriéndose a los que nacían ese año. Otros dibujos serán de L. Quintanilla, José Robledano, Ramón Puyol, Francisco Soya o Miguel Prieto, que es también el autor de algún fotomontaje. Ofrece muchas noticias e información social, sobre alfabetismo y enseñanza infantil, pobreza y paro, política, cultura, arte o arquitectura, pero también sobre asuntos internacionales, como las elecciones en todo el mundo, o bajo el epígrafe Países fascistas, países sin elecciones. Dos de sus secciones son Tribuna popular y Noticias de cinco céntimos. Publica reportajes como el referente a la vivienda en España, con 2.000 pueblos sin agua, así como artículos y textos de Miguel Hernández, bajo el título Verano e invierno; Julia Álvarez Resano, Mujeres del agro; Arturo Serrano Plaja, Carta desde Abisinia; Andrés Carranque de los Ríos, La cultura y el orden; Ogier Preteceille, Somos los salvajes; Juan Vincéns, La situación de las bibliotecas en España; Espina, Un mes y un día; Maroto, La enseñanza de las artes plásticas en España; Castrovido, Delaciones y represalias; Just, Azaña ante el pueblo; Jarnés, Escenas italianas; Arconada, Contenido social del cinema; Abeytua, La Alemania nazi prepara su guerra; Carabias, Te explicamos cómo se vive?; o el de Blasco Ibáñez, titulado Purificación republicana. A partir de las segunda entrega, inserta “la novela picaresca de nuestros días” titulada Suma y sigue o El cuento de nunca acabar, que escriben “al alimón” Just, Sender, Arconada, González Tuñón, Alardo Prats, Francisco Cruz Salido y Miguel Pérez Ferrero. También publica una encuesta sobre ¿República española de 1931 o de 1935?, ¿conservadora o fascista?, en la que participan Álvaro de Albornoz, Julio Álvarez del Vayo, José Díaz, Isabel de Palencia, Dolores Ibárruri, José Franchy Roca y Marcelino Domingo. Y convoca un concurso de reportajes obreros y autobiografías del pueblo español. La colección de este título en la Biblioteca Nacional de España alcanza hasta su entrega número 5, del 31 de diciembre de ese mismo año 1935, pero se conocen otras dos; la seis, de 24 de enero de 1936, en la que José Bergamín publica un texto sobre su viaje ruso de 1928, y Rafael Alberti, María Teresa León, Matilde Huici o Gustavo Pittaluga, otros; y la siete, de 14 de febrero, dedicada a las elecciones, que, probablemente, fue la última. Just sería entre 1936 y 1937 ministro de Obras Pública en el gobierno presidido por Francisco Largo Caballero, y en Francia ostentaría la presidencia interina del Gobierno en el exilio. Referencias bibliográficas sobre este título, las de Osuna (1986 y 2006).