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Almanaque diabólico (Madrid)

Almanaques || Revistas satíricas y humorísticas
La colección de la Biblioteca Nacional de España (BNE) dispone de los almanaques para 1877 y 1879, ambos editados por la madrileña Librería de Anllo y Rodríguez. Cada uno supera los dos centenares de páginas, compuestas a una columna, y llevan una cubierta estampada a color con sendas ilustraciones de los dibujantes Ricardo Becerro de Bengoa (1845-1902) y Manuel Cubas, respectivamente. Sus contenidos comienzan con el respectivo almanaque con los eclipses, el cómputo eclesiástico, las fiestas movibles o el santoral, para después insertar intercalados numerosos grabados xilográficos de corte humorístico, como chistes gráficos y “caricaturas, caras y caracteres”, con textos de creación literaria o de divulgación, tanto en prosa como en verso (sonetos, epigramas, cuentos, fábulas, pensamientos, cantares, etcétera), que se estructuran en dos secciones: Sección literaria y Sección diabólica. Al final de cada almanaque, la Librería Anllo y Rodríguez inserta un largo extracto de su catálogo de obras en venta. Respecto al primero, se señala en su portada estar “escrito por los redactores” de El Solfeo (1875-1878), que estaba dirigido por el dramaturgo y matemático, además de periodista federalista, Antonio Sánchez Peréz (1832-1912), e “ilustrado por unos diablos”, que no eran otros que el dibujante, también de ideas republicanas, el citado Ricardo y los también dibujantes Narciso Méndez Bringas (1868-1933) y Cubas. Este almanaque “diabólico” para 1877 forma un volumen en octavo menor, de 224 páginas (más la cubierta), y entre sus textos resalta la Revista del año cómico (1875 a 1876) firmada por Clarín, seudónimo que empieza a usar el entonces joven Leopoldo Alas (1852-1901) tras llegar a Madrid y comenzar, precisamente, su actividad periodística como principal redactor de El Solfeo. También Eusebio Sierra escribe en verso un Juicio del año; Luis Arnedo y Muñoz, unos cuadros escénicos; Telesfora Prieto, una epístola; y otros autores de sus textos son Mario González de Segovia, Antonio Enrique de Zafra, Manuel de Palacio o J. de Ochoa. Asimismo aparecen sin firmar otros artículos sobre “artes” dedicados a la cartomancia, quiromancia, los oráculos o la mímica, anécdotas, cuentos, chismes o pensamientos. Por su parte, la portada del almanaque para 1879 señala a Eduardo Quílez como su director o principal redactor, con la ayuda de más de una veintena de colaboradores, entre los que se encuentran Francisco Flores y García, Enrique Frexas de Sabater, Antonio Sánchez Pérez, Rafael García Santistéban, J. González de Tejada, Luis Taboada, José Estrañi, Eusebio Sierra, Ricardo Sepúlveda, Eladio Lezama, Modesto Lloréns, Melchor Palau, Mariano Chacel, Ángel Avilés, Joaquín Valverde, Norberto Guiteras, Ángel de la Guardia, F. Moja y Bolívar, Liborio C. Porset, Eduardo M. Barrero, J. Angoloti o Daniel y Antonio Ortiz. Así como Ángela Morejón de Masa y Amalia Domingo y Soler. La mayor parte de sus ilustraciones están firmadas por Cubas. En cuanto al satírico El Solfeo, este había aparecido en un momento en el que la prensa republicana había quedado proscrita en el inicio de la Restauración, y su lema era: “La verdad desnuda, la justicia seca, la oposición constante y caiga el que caiga”. La colección de la BNE cuenta también con Almanaque de El Solfeo para 1876, estampado en la Imprenta de la Biblioteca Nacional Económica, y con caricaturas de Perea y del citado Ricardo, y el que Sánchez Pérez también redactó y editó para ese mismo año 1877 como almanaque El Huracán, estampando en la Imprenta de M. Minuesa e ilustrado asimismo por Cubas, coincidiendo con un profuso aumento de este tipo de publicaciones anuales en esta época. En el citado Almanaque de El Solfeo para 1976, Clarín también había escrito Juicio final de la temporada cómica de 1874 a 1875, y en el almanaque de El Huracán para 1877, publicará asimismo su texto Noche buena. De ello ha dado cuenta en un par de estudios Noël Maureen Valis, de la Universidad de Michigan. El hecho de que el Almanaque de El Solfeo no se publicase para 1877 pudo deberse a las dificultades que tuvo con la censura, por lo que Sánchez Pérez pudo obsequiar gratuitamente a sus suscriptores fundadores ese año con el “diabólico”, según se indica en el número 304, del siete de agosto de 1876, de El Solfeo.