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Memoria sobre la producción de los montes públicos de Filipinas (Madrid)

Título Memorias sobre la producción de los montes públicos de Filipinas 1874-75/1875-76
Industria || Anuarios e informes
Se trata de la serie de memorias redactadas por Ramón Jordana y Morera (1839-1900) durante el tiempo en el que estuvo al frente de la Inspección General de Montes de Filipinas (1873-1885), encargada de la labor forestal española en el archipiélago, y elevadas al ministro de Ultramar, cuyo departamento -creado en 1863- gestionaba también Cuba, Puerto Rico y Posesiones Africanas. Estas memorias fueron redactadas en virtud de una real orden de cuatro de noviembre de 1874. En total, Jordana, que dedicó la mayor parte de sus trabajos de investigación a las Filipinas, redactó cuatro memorias correspondientes al año económico de 1871-1872, impresa en 1874, y de 58 páginas; 1872-1873, también estampada en 1874 y de 62 páginas; 1873-1874, impresa en 1876 y de 141 páginas y, por tanto la más extensa; y las de los años 1874-1875 y 1875-1876, recogidas en el impreso de 1879 y de 65 páginas. Todas son estampadas en Madrid -la primera había sido previamente publicada en el Boletín oficial del Ministerio de Ultramar-, están compuestas a una columna y carecen de ilustraciones, aunque insertan cuadros con datos estadísticos sobre un territorio con una masa forestal que entonces estaba estimada en 36 millones de hectáreas. Contienen apéndices, el primero es una lista alfabética de los nombres científicos y vulgares de las plantas que se citan en la primera de las memorias, y el segundo, un catálogo metódico de las especies leñosas y silvestres citadas en la segunda memoria. El plan de la inspección filipina de Montes se concretaba en la elaboración de una estadística de las existencias y producciones de los montes; la clasificación de los mismos; el deslinde de la propiedad forestal; la elaboración de un plan de aprovechamiento, y la conservación de los bosques en esos momentos en manos del Estado y de los restantes mientras no se procediera a su venta, según lo establecido por el primer jefe de dicha inspección, Sebastián Vidal y Soler (1842-1889). Posteriormente fueron redactadas algunas otras memorias, como la de José Sainz de Baranda correspondiente al curso 1885-1886, pero publicada en la Revista de montes.