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Almanaque de El Museo de la industria (Madrid)

Industria
La revista mensual dedicada a las bellas artes industriales, que comenzó a publicar en octubre de 1869 el escritor, científico e ingeniero militar de Eduardo de Mariátegui y Martín (1835-1880), que también forma parte de la colección de la Biblioteca Nacional de España, editó asimismo este almanaque, con ediciones para 1871, 1872 y 1873. Para ello contó con una serie de colaboradores españoles especializados en diversas ramas de las bellas artes aplicadas a los oficios y a la industria, que escribirán las correspondientes reseñas y crónicas anuales, así como destacados artículos, acompañados de decenas de bellos grabados. En total, más de cincuenta artículos y en torno a 150 grabados, tanto dentro como fuera de texto. Compuesto a una columna, el almanaque salió de la Imprenta de Rivadeneyra, el correspondiente a 1871, es de 156 páginas; el de 1872, de 218, y el de 1873, de 188, además de una veintena de páginas cada uno, al final, con inserciones de anuncios publicitarios de escultores, ebanistas, plateros, cerrajeros, entre otros oficios, además de academias preparatorias, revistas y otras obras bibliográficas. El almanaque era gratuito para los suscriptores “constantes” de la revista, y cada edición cuenta, además del calendario, con su correspondiente índice, al principio de cada uno. G. Cruzada Villaamil escribe sobre Las bellas artes en España en 1870; G. Vicuña, una Revista científico industrial; José Amador de los Ríos, Sobre el concepto general de la Arqueología, con aplicación a las artes industriales; Francisco M. Tubio, sobre La escritura, el papel y la imprenta; Antonio Rodríguez Villa, una Reseña histórica de los gremios, en especial de los de España; José Pérez Rubio, Cuatro palabras sobre la historia de las joyas; Francisco Asenjo Barbieri, sobre la fabricación de instrumentos musicales en España; A. Cuví , sobre Máquinas agrícolas; A. Rodríguez Villa, sobre Enseñanza de las artes industriales; C. Araujo, sobre la colección de las estampas de la Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo; Eduardo Saco, unos apuntes sobre la historia de la Arquitectura; Agustín Felipe Peró, sobre el influjo del arte en la industria, o J. Villaamil y Castro, sobre el tesoro de la catedral de Santiago. Otros asuntos de sus textos se refieren a maquinaria y motores, fabricación de abonos minerales, alumbrado, disposiciones legales, amueblamiento de las iglesias, cuchillería, marfil, madera, vidrio o conservación de pinturas.