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Ingeniería y construcción (Madrid)

Industria || Arquitectura y construcción
Junto a Revista de obras públicas (1853), que reinicia también en 1923 una nueva etapa de gran calidad científica y destacada influencia, Ingeniería y construcción será una de las principales y más notables revistas de carácter técnico-científico y profesional del primer tercio del siglo veinte español, cuando se hace evidente el desarrollo económico e industrial, junto a los avances tecnológicos, momento en el que también aparece un importante número de este tipo de publicaciones, que se organizarán en la Asociación Española de la Prensa Técnica. Esta “revista mensual ibero americana” o “hispano americana” –como indica su subtítulo-, estará apareciendo ininterrumpidamente desde enero de 1923 hasta agosto de 1936, cuando deje de publicarse tras estallar la guerra civil. Se dan cita en ella jóvenes de unas nuevas promociones de las escuelas técnicas superiores sin precedentes hasta entonces en España, que después serán creadores de empresas y de industrias y que podrían llegar a aglutinarse en otra “generación del 27”, la de de los ingenieros, paralela a la que surgió en los campos de la literatura y del arte. En su segundo año de edición ya aparecen indicados en su cabecera los nombres de los ingenieros de Caminos Francisco Bustelo Vázquez (1901-1987), como director, y Ricardo M. de Urgoiti (1900-1979), como director técnico, siendo este hijo del también ingeniero y destacadísimo empresario papelero y editorial Nicolás María de Urgoiti (1869-1951), propietario del diario El Sol (1917-1939), entre otras empresas periodísticas, quien, como promotor de la revista, la estampará y editara con lujo en su imprenta Calpe, en papel cuché y con abundante información ilustrada de fotograbados de las principales obras de ingeniería civil que se están desarrollando tanto en Europa como en Estados Unidos, además de en España. Como secretario de redacción, aparece otro joven, el ingeniero de Minas Félix Cifuentes (1903-1987), amigo personal de José Ortega y Gasset (1883-1955), con el que colabora en Revista de occidente (1923). En su artículo de presentación se dirá que la revista, además de exponer “los adelantos y trabajos nacionales” y reflejar “la marcha del progreso fuera de nuestro país”, servirá de “orientación y de consulta” para la gran masa de técnicos españoles. Su propósito es publicar artículos de especialistas nacionales sobre trabajos de investigación realizados por ellos o asuntos que hayan sido objeto de especial estudio por su parte, y artículos de vulgarización de los descubrimientos y teorías que por estar aún en periodo embrionario se salen del campo habitual de las ramas de la ingeniería, considerada esta en su máxima amplitud, por lo que se tratarán descubrimientos desde la germinación de semillas hasta un problema de elasticidad o una teoría sobre la construcción de la materia. Dedicará otra sección a reseñar las principales obras de ingeniería y arquitectura, realizadas o proyectadas, así como los trabajos más importantes relacionados con las diversas ramas de la industria, dando preferencia a los trabajos nacionales, pero dando cuenta también de los extranjeros que por su importancia u originalidad puedan servir de enseñanza. En esta sección no se escatimarán medios para ofrecer el máximo de fotografías, planos y diseños, y muchas de las primeras procederán de la agencia neoyorkina Underwood & Underwood. Asimismo, ofrecerá una cuidadosa revisión y selección de artículos de revistas extranjeras, para que ningún acontecimiento importante en el campo de la técnica en el mundo quede desconocido. De tal forma que serán muchos los artículos y noticias procedentes de decenas de prestigiosos boletines y revistas técnicas francesas, inglesas, alemanas, italianas, portuguesas o rusas. A ello sumará la parte informativa, con secciones de Información general, Bibliografía, y Finanzas, así como la relación de los Últimos precios de los productos industriales o la de nombramientos y traslados de los profesionales técnicos en las administraciones públicas. Además, publica editoriales y anuncios publicitarios. Las entregas de la revista serán en torno al medio centenar de páginas, compuestas a dos columnas, y a Bustelo le sucederá en la dirección el también ingeniero de Caminos Vicente del Olmo, que llegará a ser nombrado director general de Carreteras por el ministro Indalecio Prieto, durante la II República española. Al final la dirigirá el ingeniero industrial Adelardo Martínez de Lamadrid, y formarán su consejo de redacción los ingenieros de Caminos Pedro José Lucía, José Luis Grasset y C. Fernández Casado; los ingenieros industriales José Morillo, Juan Moya Blanco (que será también secretario de redacción) y Antonio Mora Pascual; o el ingeniero Naval Juan Antonio Suances (1891-1977), que ocuparía altos cargos en la dictadura franquista, y el ingeniero José N. Urgoiti. Colaborarán otros ingenieros Agrónomos, de Minas, de Telecomunicaciones, químicos o catedráticos, y entre las firmas de sus numerosos e importantes artículos técnicos, informaciones, reportajes y crónicas aparecerán las de F. Derqui, José Borrell Maciá, Rafael Altamira, C. García Reyes, Patricio Palomar, J. Gil Montero, J. Grau, M. Velasco, Dámaso Iturrioz o Juan de la Cierva. Es una revista que dedica notable atención a la ingeniería civil (obras públicas y municipales, obras hidráulicas, construcción de puentes, túneles, viaductos, etc.); ingeniería naval; minería (yacimientos) y metalurgia; electricidad y mecánica (congresos ferroviarios, maquinaria y locomotoras); agricultura (regadíos, abonos, etc.) y montes, explotaciones forestales, centrales eléctricas y térmicas, combustibles (petróleo, aceites y lubricantes), fábricas, transportes, automoción, telecomunicaciones, aeronáutica, arquitectura, abastecimientos, economía o estudios geológicos. Este título forma volúmenes anuales y en la entrega de cada mes de enero incluye índices de autores y temático de artículos. Referencia bibliográfica sobre las revistas técnicas españolas es el trabajo de Eloy Fernández Clemente (2001).