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Gaceta del libro (Valencia)

Literatura
Con el subtítulo “revista mensual de crítica y de información”, es una publicación especializada en producción libresca, sobre todo literaria, y también en crítica y creación de este tenor. Debió aparecer su primer número en noviembre de 1934, pues la colección incompleta de la Biblioteca Nacional de España comienza en el número 5, correspondiente a marzo de 1935, y sus entregas, de foliación variada, se consolidan en torno a la veintena de páginas, compuestas a tres columnas. Su editor fue el periodista Miguel Juan Gómez (1902-), que tenía establecida imprenta y librería en el número 14 de la calle Pascual y Genís, en donde también residenciaba en el periodo valenciano republicano una singular tertulia literaria a la que acudían algunos de los que colaboran en sus páginas o confluyen pasajeramente en ella, como es el caso de Gonzalo Torrentes Ballester o Dámaso Alonso, junto a Juan Gil-Albert o Max Aub, entre otros muchos. La Redacción y Administración de la revista quedó establecida en la misma Librería de Miguel Juan, y aunque su importancia está desdibujada en la historia de las revistas literarias españolas del periodo, en la prensa de la época se publicitó como “la única publicación en su género ajena a intereses editoriales determinados”, y se la ha pretendido reivindicar posteriormente junto a otros títulos memorables valencianos como Taula de lletres valencianes (1927-1930), Murta (1931-1932) o Nueva cultura (1935-1937). Sus páginas están dedicadas a la producción y actualidad literaria en general, a proyectos editoriales y novedades de libros, conmemoraciones y organizaciones culturales (ferias y fiestas del libro o congresos de bibliografía y bibliotecas); certámenes, concursos y premios literarios y periodísticos; organización de librerías y bibliotecas institucionales y privadas (como es el trabajo que ilustra la biblioteca cervantina del valenciano Francisco Martínez y Martínez); a entrevistas y encuestas a editores, estadísticas editoriales, técnicas de edición, reseñas y a estudios críticos de clásicos (Lope, Cervantes o Bécquer) y de autores contemporáneos. Octavio Fernández escribe sobre Juan Ramón Jiménez; L. Casado Carrión, sobre Marcelino Menéndez Pelayo, Ángel Ganivet o Azorín; Eugenio Mediano Flores, sobre Manuel Machado; Gil-Albert, dos textos sobre Luis Cernuda, o quien pudo ser el director de la revista, Arturo Zabala López (1912-2001), sobre Valle-Inclán. Pero también hay reseñas a la obra de Vicente Blasco Ibáñez, Miguel de Unamuno, Pío Baroja, Federico García Lorca, o a la de Teodoro Llorente y Ángel Lázaro. Cada entrega comienza con la sección Siluetas, dedicada a los principales autores modernos citados, que va acompañada de un retrato. Inserta también algunos otros fotograbados, y cuenta con otras secciones, como Notas breves, Libros y revistas recibidas o Últimos libros publicados. Entre sus colaboradores se encuentran también Ángel Dotor, Joaquín Entrambasaguas, Jesús Cabedo, Lucio Ballesteros, Lluís Guarner, Miguel Alejandro, Juan Lacomba, Francesc Almela y Vives (que escribe sobre bibliofilia); Andrés Ochando y Ochando, joven al que Miguel Juan le editará sus primeros libros, o Emilio Fornet, autor de una creativa serie bajo el epígrafe En la bandeja de Salomé. Al entrar en su tercer año en publicación, a partir de enero de 1936 la cubierta de la revista se estampa en color, con un original del dibujante valenciano Bauset, y con una suscripción anual de tres pesetas y de cuatro para el extranjero, el editor proyecta un servicio de información con los veinte países de habla española a través de corresponsalías en las capitales de cada uno de ellos, con el objeto de estrecha la cultura hispano-americana-filipina. La revista llegará a tirar hasta 21 números, correspondiendo el último a julio de ese año. Al comienzo de la guerra civil la Librería de Miguel Juan será saqueada y su propietario huirá, recuperando su actividad en 1939.