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El Obrero gráfico (Madrid)

Artes gráficas || Industria || Prensa sindical
Publicación de los trabajadores de las artes gráficas nacida para defender sus intereses, en su primer número de 1 de marzo de 1908 explicaba sus propósitos con estas palabras: “La explotación codiciosa de las industrias del libro en España –incluyendo en primer lugar a Madrid- ha empeorado talmente las condiciones de vida de cuantos a ellas se dedican que ya se recuerdan como si fuesen tiempos de leyendas aquellos en que nuestros predecesores percibían buenos jornales y vestían como las personas decentes”. El periódico, que no pertenecía a ningún sindicato sino que era costeado por tipógrafos asociados para luchar por sus intereses, informaba en este primer número de la atomización de la industria, que había “caído en manos de advenedizos”. Denunciaba que las empresas competían a base de “salarios de hambre” y daba cuenta de la situación: sólo en Madrid había cerca de 200 establecimientos tipográficos para un número de operarios de todas las ramas que no llegan a 3.000. “Esta superabundancia de mezquinos talleres, conocidos algunos con el típico nombre de bodegones, es una de las causas primordiales de nuestro malestar porque casi todos ellos viven haciéndose una indigna competencia”, señala. Los jornales de los trabajadores en Madrid rondaban los diez reales pero fuera de la ciudad podían bajar a siete u ocho reales. El PSOE, que había nacido en el seno de los tipógrafos madrileños dirigidos por su líder Pablo Iglesias, vio con buenos ojos la aparición de El Obrero Gráfico, que en 1917 conoció una segunda etapa ligado ya a la Federación Gráfica Española, dentro del sindicato UGT. En esta segunda etapa la publicación aumentó su número de páginas aunque la periodicidad se hizo también mayor y de salir dos veces al mes acabó saliendo cada dos meses o cada tres. En esta nueva etapa incorporó la fotografía a su no muy atractiva presentación y entre la información de orden interno aparecía algún reportaje gráfico como el dedicado a la Escuela de Aprendices Tipógrafos. La portada del último número de la publicación que posee la BNE, de abril de 1936, la ocupa una fotografía de Pablo Iglesias con el anuncio del congreso extraordinario de la Federación Gráfica previsto para el mes de junio siguiente. En páginas interiores y junto a una fotografía a toda página de una miembro de la Federación, Luis de Sirval, “vilmente muerto en los calabozos de una comisaría de Oviedo” durante la llamada Revolución de Octubre de Asturias, la publicación hace un encendido elogio de ésta en unos términos que preludian el enfrentamiento ideológico que desembocará en la Guerra Civil unos meses después. [Descripción publicada el 15/03/2019]