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Revista de prisiones (Madrid)

Establecimientos penitenciarios
Esta publicación editada por funcionarios de prisiones de España en los años de la II República tiene una importancia que va más allá de su naturaleza como órgano de defensa de los intereses de un cuerpo de funcionarios del Estado, dado que refleja un periodo convulso de la historia, en particular la vida dentro de las cárceles, y es un documento que sirve como fuente primaria para el estudio de esos años cruciales. La revista comenzó a editarse el 10 de febrero de 1932, cuando todavía figuraba como directora general de Prisiones Victoria Kent, una de las tres primeras diputadas en la primera legislatura de la II República, que fue nombrada para ese cargo nada más inaugurarse el nuevo régimen en abril de 1931. Kent, que hizo una gestión tendente a humanizar la situación en las prisiones, dimitió en junio de 1932 tras la campaña de una parte de la prensa desatada contra ella por el caos que se registraba en las cárceles, con frecuentes motines y fugas de reclusos, sobre todo una evasión masiva del penal del Puerto de Santa María. La colección de esta publicación en la Biblioteca Nacional está incompleta y faltan desde el número 2 hasta el 22, ambos incluidos, números gran parte de ellos correspondientes a la polémica por la gestión de Victoria Kent. Se publicaba quincenalmente, aunque con irregularidades, y él último número que posee la BNE, el 58, corresponde al 25 de diciembre de 1933. Se desconoce si se editó alguno más. El número con menos páginas tenía 16 y el que más, 28. La revista carecía de ilustraciones y apenas contaba con publicidad, financiándose con las suscripciones de los funcionarios de prisiones, a los que iba dirigida. Ofrecía información de interés profesional y económico: sueldos, excedencias, jubilaciones, permisos, traslados, sanciones, etc. referentes a todas las prisiones de España, e incluía además páginas con noticias referentes a nuevas normas y reglamentos aprobados por el Gobierno. Pero con todo, la información más relevante era la referida a la situación generalizada de indisciplina en las cárceles. En el número 1 de la revista, su director, Primitivo Requena, que había dimitido como subdirector de la cárcel modelo de Madrid, escribió un artículo describiendo la situación de ‘absoluta rebeldía en que se encontraba la población reclusa’. Requena hacía un pormenorizado relato de las agresiones que sufrían a diario los funcionarios y se refería al trato de favor de que gozaba por parte de la dirección un dirigente comunista y los presos de esta afiliación política, responsables en muchas ocasiones de los alborotos en el centro. Esta denuncia del director de la revista debía ser cierta porque la propia Kent, al presentar su dimisión y defender públicamente su gestión, señaló que era necesario reformar el cuerpo de funcionarios de prisiones, con una parte del cual estaba enfrentada, pero dejó ver que el problema dentro de las cárceles era más de índole político que de delincuencia común. Las palabras de Kent eran las siguientes: ‘Quedan las cárceles dobladas en su población reclusa, en relación a la cabida posible, por elementos sindicalistas, comunistas y anarquistas, elementos rebeldes a los poderes constituidos, que rechazan todo régimen penitenciario. No se encuentra ni en las teorías clásicas, ni en las modernas corrientes penitenciarias, ni en práctica alguna de esta naturaleza, fórmula posible para la corrección de estos elementos, porque nada tienen que corregir en el orden penal. El Gobierno verá si procede adoptar otras medidas respecto a esta situación’. La Revista de Prisiones fue muy crítica, incluso después de su dimisión, con Victoria Kent quien, como directora general, había dejado iniciada la construcción de la nueva cárcel de mujeres de Madrid con el fin de dar un trato más humano a las reclusas, con más prestaciones y servicios. En el último número de la publicación, la del 25 de diciembre de 1933, ésta se hace eco de la noticia de la inundación de la nueva cárcel de mujeres, que ya estaba en funcionamiento, por la rotura de una tubería. La revista no puede ser más irónica en sus comentarios: ‘Se atribuye oficialmente lo ocurrido a que se heló el agua de las cañerías debido a la baja temperatura reinante. Nosotros destacamos el hecho extraño de que en ningún otro edificio, oficial o particular, nuevo o viejo de la capital, se haya producido un accidente de tal clase. Dijimos en ocasión oportuna que en el nuevo edificio carcelario, con características muy acentuadas de hotel, habría de suceder exactamente lo mismo que en otros de reciente construcción’. [Descripción publicada el 17/08/2022]