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Diario curioso, histórico, erudito, comercial, civil y económico (Barcelona)

Diario evangélico, histórico-político || Semanario curioso, erudito, comercial y económico
Periódicos anteriores a 1850
Es el título que, a partir del 13 de junio de 1772, el agente de negocios barcelonés Pedro Ángel de Tarazona, le da al periódico que había comenzado a publicar el uno de junio de ese año, como Diario evangélico, histórico-político. Tras publicar seis números con este título y una semana de intervalo, la nueva cabecera continúa su numeración. Tarazona recupera así el título que le había dado al primer diario editado en Barcelona y al segundo en España, en 1762, reduciendo los contenidos de carácter religioso y aumentando los eruditos, divulgativos y económicos, y dándole, por tanto, un carácter más laico. En números de cuatro páginas y a una columna, cada edición comienza con un breve artículo bajo el epígrafe de Suceso del día, que se trata más bien de una efeméride de carácter histórico, y que después sustituirá por el Santo del día, ofreciendo una breve semblanza biográfica del mismo. A estas secciones le siguen otras, con breves artículos y reseñas de carácter divulgativo, literario, histórico, económico, técnico o de entretenimiento, siendo estas composiciones poéticas y satíricas (enigmas, décimas, chistes, etc.). Los contenidos de carácter comercial y económico, a dos columnas, se reducen a breves noticias locales, en concreto al movimiento del puerto marítimo barcelonés, y a otras que engloba bajo el titular Noticias familiares, que no son otras que ofertas de empleo doméstico, pérdidas o venta de objetos, etc. La cabecera de la publicación está acompañada de un grabado con el escudo de la ciudad de Barcelona, y la publicación sale de las prensas de la imprenta de Carlos Casas, y en alguna ocasión de la de Juan Forns. Su colección en la Biblioteca Nacional de España acaba el 31 de enero de 1773, pero cesó su publicación el 30 de julio de 1773. Tarazona, considerado como el Mariano Nipho barcelonés, lo continuó publicando, pero como Semanario curioso, erudito, comercial y económico, hasta 1775, aumentando así la frecuencia de aparición del periódico del que había obtenido privilegio real para su publicación, lo que demuestra las dificultades económicas de su editor y la escasa acogida que tenía el diario.