« Volver

La Caprichosa (Paris)

Nueva caprichosa
Revistas femeninas || Moda
Autodefinida como “revista de buen tono” (en referencia a la moda como “la reina del buen-tono”), añade a su subtítulo la indicación “revista mensual de modas, literatura, música, teatros y artes”, siendo estampada en la parisina Imprenta Aubusson y Kugelmann. Su fundadora, directora y principal redactora será la granadina Emilia Serrano García (1833-1922), quien la editará preferentemente para el público femenino de la alta burguesía y la aristocracia que formaba parte de la colonia española e hispano-americana asentada en la capital francesa durante el tiempo que la editó, entre 1857 y 1860. Su “primera” suscriptora será, precisamente, la emperatriz de Francia, la también granadina Eugenia de Montijo (1826-1920), consorte de Napoleón III. La propia Emilia Serrano, hija del notario y diplomático Ramón Serrano y de María García, era otra de esas españolas entonces afincadas en París, en donde entablará amistad con políticos y literatos románticos franceses como Alphonse de Lamartine (1790-1869), Alejandro Dumas (1824-1895) o el español José Zorrilla (1817-1893), quien se enamoraría de ella durante su exilio -en 1852- y luego la haría aparecer en sus versos con el nombre de Leila. La que será reconocida como destacada poeta, periodista y políglota española publicó La Caprichosa en entregas de veinte páginas, con cubierta, y foliación propia cada una, pero sin secuenciar, aunque sus artículos van datados, en concreto los que abren cada número, firmados por la propia Emilia Serrano de Wilson, apellido este que había adoptado de su marido -el Barón de Wilson-, del que quedaría viuda a los dos años de contraer matrimonio. Las entregas de la revista estarán compuestas con clara y bella tipografía y en papel de calidad, y a cada una de ellas le acompañará una lámina policromada de figurines de moda femenina. Emilia Serrano, como autora de su sección Revista de la Moda, que hará extensible después a “salones y teatros”, abre cada entrega, en donde describe y valora la moda que se viste en salones y otros espacios de esparcimiento lúdico público y privado parisino: conciertos, teatros, pero sobre todo salones; e indica cuáles eran las prendas (vestidos, corpiños, enaguas, manteletas, encajes, sombreros, tejidos, colores, etc.), que más estaban de moda en París, con indicación a veces de modistos o casas comerciales. También describirá algún baile en cafés populares, y hará especial mención a quienes integraban la colonia española e hispanoamericana en París, a través de su actividad en sus propios salones, y todo ello en un correcto, ameno e interesante estilo periodístico, aliñado con referencias literarias de esmerado gusto. Emilia Serrano también incluirá en su revista parte de Un viaje a la luna, un texto de Alejandro Dumas de la que era traductora, así como otras narraciones de otros autores. En sus páginas insertará asimismo un buen número de composiciones en verso y otros textos (algunos de ellos datados en París) de José Zorrila, María Pilar Sinués de Marco, Ángela Grassi, Santiago Infante de Palacios, Fernando José Gargollo, José María de Ugarte, Julio Nombela, Antonio de Trueba o J.M. Torres Carcedo. Y, por último, dará cuenta breve de algunas novedades literarias, variedades o algunas noticias comerciales, además del texto con la explicación de cada figurín. Emilia Serrano, además de ser autora de un gran número de obras en verso, novelas y trabajos biográficos publicados en París, Madrid, Barcelona, México o La Habana, fue colaboradora en decenas de revistas y periódicos, viajó a América en diferentes ocasiones y llegó a recorrerla desde Canadá a la Patagonia, fundó y dirigió asimismo, entre otros, El Eco hispano-americano (Madrid: 1854), El Último figurín (Madrid: 1871-1872), La Nueva caprichosa (La Habana: 1906-1912), El Semanario del Pacífico (Lima), El Continente americano (México) o La Crónica ilustrada (Barcelona). Llegó a pertenecer a la sociedad femenina madrileña Las Hijas del Sol y fue socia de un buen número de entidades académicas y culturales. Su vida itinerante y cosmopolita le privó de estar asentada en ningún lugar concreto y habiendo sido más reconocida en Hispanoamérica que en España, falleció en Barcelona. La colección de este título en la Biblioteca Nacional de España (BNE) no está completa y contiene varias entregas desde mayo de 1857 a abril de 1858; tampoco lo está completa en la Biblioteca Nacional de Francia. Estuvo apareciendo hasta el número 38, de junio de 1860. A partir de enero de 1859 cambió su formato y subtítulo, que fue entonces "revista universal del Nuevo Mundo", indicando en la portada que su director era el barón Eugène Guillemot (antiguo ministro francés), mientras que su redactora principal lo era Emilia Serrano, quién retomaría la dirección en octubre de ese año, aunque a partir de enero de 1860 se autodefinirá de nuevo como redactora en jefe. Entonces la sección Revista de teatros apareció firmada con el seudónimo Leila. En enero de 1861 la publicación reapareció con nuevo título: La Nueva caprichosa, impresa en Madrid, publicando un total de doce entregas mensuales, que forman también parte de la colección de la Biblioteca Nacional de España. Como bibliografía de referencia señalamos los trabajos de Emilia Correa Ramón, en Renacimiento (2001-2002), Françoise Etienvre (2006) y la tesis doctoral de María Isabel Mena Mora, en la Universidad Andina Simón Bolívar (Ecuador).