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El Lince (Habana)

Lince extraordinario
Periódicos anteriores a 1850
Es el primer periódico de los muchos que aparecerán en Cuba tras el primer decreto de libertad de imprenta en España, dictado por las Cortes gaditanas el diez de noviembre de 1810. Su primer número aparece el uno de febrero de 1811, sus entregas tienen un formato en 4º, de cuatro páginas, compuestas a una columna, que saldrán de la Imprenta del Gobierno y Capitanía General, “con superior permiso”. Empezará apareciendo tres veces a la semana (martes, viernes y domingo), aunque no guardará una frecuencia regular (a veces sale jueves y domingo) y publicará entregas extraordinarias bajo el título Lince extraordinario. En su primer artículo, bajo el epígrafe Carácter español, se refiere a “nuestra gloriosa revolución”, que no es otra que la que se está librando en la península ibérica contra el ejército imperial napoleónico, citando entre sus líderes a liberales como Antonio Capmany (1742-1813) o Manuel José Quintana (1772-1857). En sus páginas se ofrecen noticias de los acontecimientos bélicos que se están produciendo en España, recopiladas de sus periódicos, como El Conciso, Diario de Cádiz, Gazeta de la Regencia, El Redactor General o Gaceta de Madrid, datadas en Cádiz, Valencia y otras ciudades, así como otras extractadas de “papeles” extranjeros, referidas a Inglaterra, Francia, Portugal, Suecia o Estados Unidos, y datadas en ciudades de estos países. También da cuenta del desarrollo de las Cortes gaditanas, publica comentarios, artículos comunicados, manifiestos, edictos o decretos, y ofrece otros contenidos de variedades, curiosidades o descubrimientos técnicos. Tiene una breve sección bajo el epígrafe Teatro, en donde da un avance de las representaciones en la capital cubana. La edición y redacción de este periódico es atribuida a dos religiosos y destacados escritores y periodistas cubanos de ideas reformadoras como lo fueron José Agustín Caballero (1762-1835) y Domingo Mendoza. El primero de ellos redactó ese mismo año 1811 un proyecto de gobierno autonómico para Cuba dirigido a las Cortes de Cádiz, y los dos fueron nombrados vocales de la Junta de Censura por el capitán general de Cuba y marqués de Someruelos, el también “patriota” Salvador de Muro (1754-1813), de cuyas desavenencias entre ellos se da cuenta en el número 84, de 22 de septiembre de 1811. Al final, el periódico saldrá de la Imprenta Nueva de Arazoza y Soler, y el 114 es el último número de la colección de la Biblioteca Nacional de España, correspondiente al uno de mayo de 1812.