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Diario mercantil y económico de Cataluña (Barcelona)

Periódicos anteriores a 1850
Tras el Trienio Liberal (1820-1823) y durante la Década Ominosa (1823-1833), que ahogará de nuevo la libertad de imprenta y producirá un nuevo exilio liberal exterior e interior, este diario será el único que competirá, aunque por poco tiempo, con el Diario de Barcelona (fundado en 1792), que en ese momento está ya en manos de Eulalia Ferrer (1780-1850), viuda de Antonio Brusi (1775-1821), quien ya se había quedado con el monopolio de la prensa barcelonesa entre 1817 y 1820. La impresión de un nuevo diario por parte de José Rubio (1779-1849), al obtener también el “real privilegio”, a partir del 15 de enero de 1825, se debió probablemente a la estrategia de este editor-librero para dedicarlo a la Junta de Comercio y darle carácter regional, colocando un grabado del escudo catalán en su cabecera, y denominando en ese momento “provincia” a Cataluña en la silva dedicada a ella y que inserta al principio de su primer número, a modo de presentación del periódico, y en la que asimismo denomina a su lengua vernácula como “dialecto particular”. Escrito en castellano, será un diario matutino, en 8º y de cuatro páginas (a veces ocho) compuestas a una columna. Bajo su cabecera ofrece el santoral y el orden de la plaza. Sus contenidos se dividen en noticias oficiales, de economía, industria, ciencias, artes, agricultura y comercio, entre las que se encuentran los precios de los productos de consumo, los valores de las monedas, las cotizaciones de la bolsa, el movimiento portuario o los estrenos teatrales; y artículos de esa misma naturaleza, generalmente divulgativos, así como algunos artículos comunicados (cartas al editor) y composiciones en verso. Dedica gran espacio a las noticias del extranjero, que reproduce de los periódicos de otros países, así como a los asuntos económicos. Mientras que la colección de este título en el Archivo Histórico de la Ciudad de Barcelona acaba el 28 de marzo de 1825, la de la Biblioteca Nacional de España termina en el número 141, correspondiente al 31 de mayo, siendo su última página la 632 (tiene foliación continuada). Un litigio abierto entre los editores de Diario de Barcelona y Diario mercantil y económico de Cataluña, que compartían el privilegio de publicar sus respectivos periódicos, se resolvió a favor del primero. Según la tesis de Montserrat Comas i Güell (2009 y 2012), Rubio solicitaría, en 1833, modificar el título del periódico El Mensajero catalán por el de Periódico mercantil y económico de Cataluña.