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El Voluntario de Cuba (Madrid)

Periódicos
Es un “diario de la mañana político-económico liberal, consagrado principalmente a la defensa de los intereses españoles en Ultramar y órgano oficial del benemérito cuerpo de Voluntarios de la Isla de Cuba” –indica su extenso subtítulo–, que empieza a publicarse el seis de octubre de 1870, durante la denominada Guerra de los Diez Años (1868-1878), la primera de las tres contiendas libradas por la independencia de esta colonia, entonces “provincia” española. Su director-propietario, Joaquín de Palomino, había regresado fechas antes a Madrid, desde la isla caribeña, como teniente de la primera Batería de la Brigada Montada de Voluntarios de Artillería, de esta fuerza integrada en la década de los setenta del siglo XIX por entre 40 y 50.000 “combatientes”, como tropas de reserva del ejército español, de las que entre 15.000 y 20.000 estaban asentadas en La Habana, según señala José Joaquín Ribó en las obras que publica en esa época sobre la historia de los Voluntarios de Cuba. La colección de este título en la Biblioteca Nacional de España alcanza hasta su número 88, de dieciocho de enero de 1871. Se trata de la “edición para España”, pues, en su cabecera también se indica que “este periódico imprime una edición especial cada quincena para los suscritores de Ultramar, recopilando en ella todo lo interesante de los números que diariamente publica”. Son entregas de cuatro páginas, compuestas a cuatro columnas, en una limpia tipografía, que salían de la Imprenta de La Opinión Nacional, a cargo de J. López. El periódico tenía constituida en La Habana una junta consultiva, compuesta de coroneles, jefes y oficiales de los distintos cuerpos de Voluntarios, y de los directores de los diarios habaneros, que tenía como misión recibir y examinar todos los documentos, noticias y correspondencias que se remitieran a la redacción del diario establecida en Madrid, a fin de que lo que publicara tuviera la “garantía necesaria para asegurar su exactitud e idoneidad”, tal como se señala en el mismo periódico. La primera página del diario contiene, generalmente, el editorial y artículos políticos, dejando las dos siguientes para dar resúmenes de lo publicado en la prensa española, europea, de Estados Unidos o de la América española, sobre cuestiones relativas a estas cuestiones coloniales, preferentemente. En la última o dos últimas planas sus contenidos se estructuran en secciones fijas, como Gacetillas, Espectáculos para hoy, Sección religiosa (cultos), Observatorio de Madrid (meteorología), Variedades, Correspondencia de España, Noticias generales, Parte oficial, Última hora, Bolsa de Madrid o Revista financiera, además de insertar algunos anuncios comerciales. También publica Partes telegráficos de agencias de noticias, como Fabra o Havas, y comentarios políticos, abriendo también una sección de Cortes constituyentes. En su editorial de presentación señaló haber “llegado el momento de que la opinión pública de la Isla de Cuba” tuviera “eco imparcial en la capital de la metrópoli, que la represente y sostenga en la prensa periódica”, para la “defensa de los intereses españoles en Ultramar”. Todos los “voluntarios” de Cuba eran considerados colaboradores del periódico. Palomino había dado previamente a la estampa, ese mismo año 1870, en La Habana, un volumen formado con las protestas y textos publicados en periódicos madrileños, en contestación a lo que consideraba “injurias y calumnias” proferidas contra los voluntarios por el abogado y periodista Francisco Díaz Quintero (1819-1878), entonces diputado por Huelva por el Partido Republicano Democrático Federal, liderado por Francisco Pi i Margall (1924-1901), y amigo del líder cubano José Martí (1853-1895); en concreto, al haber acusado a los voluntarios de “pretorianos” durante el debate constituyente, el 13 de junio de 1870. Estas fuerzas voluntarias serían administradas por una Subinspección General dependiente del Ministerio de la Guerra.