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Astrolabio americano (México)

Almanaques
Se trata de una publicación del género de los almanaques o pronósticos, que también adoptan el nombre de astrolabios, lunarios, piscatores o uranias, entre otros, que considerados “impresos menores” comenzaron a aparecer ya en el siglo XVI, solían publicarse a fin de cada año para dedicarlo al siguiente y alcanzaron gran auge en el siglo XVIII. En este caso se trata de dos impresos en octavo compuestos a una columna, el primero para el año 1719 y el segundo para el de 1735, en cuyas portadas son estampados sendos grabados, y como se observa en el de este último año de la Hemeroteca Digital de la BNE, en color. Su título continúa indicando: “regulado en el polo mexicano a los meridianos de esta Nueva España, con las elecciones [y prohibiciones] de medicina, náutica y agricultura”, redactado por el “bachiller” Miguel Musientes y Aragón, médico de esta Corte y opositor a las cátedras de Medicina y Matemáticas; expresando en el de 1735 que Musientes (o Mussientes) se dice ya “profesor de matemáticas”, lo que confirma que los autores de este tipo de publicaciones –que no estuvieron ajenas a su censura o prohibición- eran destacados científicos, que además tenían como norma comenzar sus impresos –aunque no fueran publicaciones de contenido ideológico o político- con una dedicatoria a alguna persona influyente. En el Astrolabio americano para 1719 es a Santa Ana, a la que dedica también un soneto, lo que confirma asimismo que sus autores, con amplios conocimientos en una variedad de materias, ejercían también la literatura. Este tipo de publicaciones obtenían una gran popularidad y difusión, dado que sus contenidos variopintos y vulgarizadores de las ciencias como la astronomía –aún impregnada fuertemente por la astrología, como es el caso de este Astrolabio- se suponían útiles. Así, Musientes tras dar en su impreso para 1719, de 24 páginas (sin foliar) un Cómputo eclesiástico y de Témporas, y los Eclipses lunares y solares, bajo el epígrafe Prólogo ofrece unos apuntes de anatomía humana, en relación con la geometría y la aritmética, pero también con la astronomía y hasta con la filosofía, pero especialmente la astrología. El epígrafe siguiente y más extenso es el del Juicio para 1719, es decir, el pronóstico en sí, bajo premisas igualmente astrológicas, seguido del calendario, con el santoral, las fases de la luna y otros datos astronómicos, el pronóstico meteorológico, las adecuadas faenas agrícolas y hasta la indicación del momento en que eran “convenientes las purgas”. El impreso de 1719 lleva el pie “con licencia en Mexico, por los Herederos de Juan Joseph Guillena Carrascoso en la Alcayzeria”; y también con licencia, el de 1735 (de 28 páginas, asimismo sin foliar), el de la Imprenta Real del Superior Gobierno, de Doña María de Rivera. Este vuelve a iniciarse con una dedicatoria a la virgen, pero acompañado ahora de un grabado de la misma. Este año añade otros epígrafes, como Notas cronológicas y Fiestas móviles. Al final de los dos impresos aparece estampada la siguiente abreviatura: O.S.C.S.M.E.C.A.R. (Omnia sub co- rrectione Sancta Matris Ecclesiae Catholicae Apostolicae Romanae). Moreno de los Arcos (1997) cita un Astrolabio americano de 1720 en su trabajo sobre la astronomía mexicana del siglo XVIII, y Alberto A. Lamadrid Lusarreta (1971) elaboró el catálogo de calendarios mexicanos desde 1761 existentes en la Biblioteca Nacional de México. Trabajos sobre este material en el marco geográfico español son los de Aguilar Piñal (1978), Menéndez Martínez (1994) o Botrel (2006), entre otros.