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Revista del movimiento intelectual de Europa

Periódicos
Esta publicación semanal nació en 1865 como suplemento de uno de los periódicos de mayor circulación de la época, Las Novedades, aunque no era obligatoria la suscripción a ella. Constaba de ocho páginas y cubría un área informativa que no era muy cuidada por la prensa española de la época como era la información científica. En esta revista divulgativa que huía de los tecnicismos puede encontrarse todo tipo de reportajes científicos de los campos más variados: agricultura, industria, física química, medicina, geología…En fin, un compendio del desarrollo y los descubrimientos de la ciencia y las aplicaciones tecnológicas de la época. En el primer número, por ejemplo, puede encontrarse una información sobre el tabaco y el análisis de sus componentes químicos al inhalarlo. Es de notar que ya en esta temprana época, en la que fumar era un acto social muy extendido, se advertía que no tenía nada de positivo y sí consecuencias negativas. Un sumario en la cabecera de cada número daba cuenta de su contenido. No publicaba ilustraciones, lo que hacía su lectura un poco árida pese al interés que tenían sus reportajes. El editor responsable de la publicación era Felipe Picatoste, uno de los redactores del periódico progresista Las Novedades y amigo de su fundador, Ángel Fernández de los Ríos. Picatoste había alcanzado fama internacional en 1862 por sus estudios sobre un eclipse de sol y su interés por todas las ramas del saber y su afán pedagógico le merecieron ser considerado un talento enciclopédico. En mayo de 1866 la revista publicó el último número de su primera etapa. Parece que la razón fue económica dada la gran crisis de ese año, una de las primeras del capitalismo industrial y que fue generalizada en toda Europa. En España se dejó sentir con fuerza y contribuyó al desprestigio de los últimos gobiernos de Isabel II y a su destronamiento en 1868. La publicación volvió a salir con el mismo título el 2 de noviembre de 1867, esta vez con periodicidad diaria, pero con un carácter muy diferente al de su primera etapa. El contenido divulgativo netamente científico dejó espacio a la información general y también al mundo literario, artístico y a la vida social. El periódico, que cambio su cabecera, pasó incluso a publicar folletines como era moda en la época. Más que en la información científica, su atención estaba centrada en el mundo universitario, además del contenido ya citado. No duró mucho pues su último número es el de 31 de diciembre de 1867, lo que indica que no contó con el favor de los lectores. [Descripción publicada el 07/08/2023]