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La Charanga (Habana)

Periódicos
Este periódico satírico cubano nació en agosto de 1857 con carácter semanal y hacía honor a su título con un grabado en la cabecera en el que un grupo de músicos da la serenata como metáfora gráfica de los contenidos de la publicación. El dibujo de portada iba cambiando con el tiempo, con otros músicos e instrumentos, pero siempre el mensaje era el de dar la lata. La publicación llevaba un subtítulo que era toda una descripción de su tono y contenido: ‘Periódico literario, joco-serio y casi sentimental, muy pródigo de bromas, pero no pesadas, y de cuentos, pero no de chismes, muy abundante de sátiras, caricaturas y otras cosas capaces de arrancar lágrimas a una vidriera’. Una de sus ocho páginas era una lámina litografiada con caricaturas, aunque también se pueden ver dibujos salteados en otras como el que ilustraba su sección de Galería de personajes célebres de la última página. La Charanga estaba dirigida por Juan Martínez Villergas, escritor, periodista y político que antes de marchar a Cuba se había significado en España por su apoyo al general Espartero y sus ataques a Narváez y el partido moderado. En correspondencia con el festivo título del periódico, Villergas empleaba el seudónimo de El Tambor Mayor para sus artículos costumbristas de afilado verbo. También en Cuba, años más tarde, fundaría el periódico El Moro Muza, seudónimo que utilizó para atacar a los independentistas cubanos que habían comenzado la lucha que les llevaría a separarse de España. En La Charanga firmaba con el seudónimo de El bombo el dibujante humorístico Víctor Patricio de Landaluze, y otros colaboradores igualmente utilizaban seudónimos de instrumentos musicales. El periódico publicaba poesías, relatos de costumbres y críticas teatrales, entre otros contenidos. Según EcuRed, la enciclopedia cubana en línea, La Charanga es probablemente el primer periódico que insertó caricaturas en Cuba. La colección de la Biblioteca Nacional de España termina con el número de 13 de febrero de 1859, cuando tomó el subtítulo de ‘Periódico crítico-literario’. Para entonces ya no lo dirigía Villergas. En abril de ese año se fundió con el Eco de Comercio, aunque conservando su título y su formato. El último número, según EcuRed, parece ser que fue el de 29 de julio de 1860. [Descripción publicada el 12/05/2023]