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La Publicidad (Madrid. 1875)

Periódicos
Este periódico llevaba por subtítulo el de Diario Político y de Noticias y realmente más que por su información política se distingue por el espacio dedicado a la comunicación de hechos puntuales o noticias. Seguía en eso el ejemplo de La Correspondencia de España, periódico que intentó alejarse de la información partidista para hacer una prensa más imparcial y empresarial. También al igual que La Correspondencia de España, La Publicidad dedicaba la última de sus cuatro páginas a los anuncios publicitarios. Los había de todos los tamaños, pero predominaba lo que más tarde se conoció como anuncios por palabras, pequeños bocadillos de información condensada. La Publicidad comenzó su andadura el 27 de marzo de 1875 aunque lanzó un prospecto varios días antes en el que dio a conocer cuál era su ideario y lo que se proponía hacer en el mundo de la prensa: ‘La Publicidad es un diario independiente. No pertenece a ningún partido. No podrá, por tanto, llamarse nunca a la parte con ninguno en el reparto de beneficios. No hace suyo el criterio de ninguna fracción política. Tiene el suyo propio. Este es esencialmente individualista. Su fin no será jamás otro que buscar y decir la verdad’. Para interpretar esta declaración hay que tener en cuenta que hacía solo unos meses se acababa de producir la restauración monárquica en la persona de Alfonso XII tras un periodo convulso en el que la prensa de partido era la norma y los periódicos defendían ideas y doctrinas antes que dar noticias. Con la Restauración la información propiamente dicha irá ganando terreno. Dentro de este nuevo contexto, una de las peculiaridades de La Publicidad, cuyo ideario liberal se compaginaba con una firme defensa del orden público, era el uso que hacía de la información proporcionada por el resto de los periódicos, a los que citaba. Igualmente daba noticias de las agencias telegráficas y todo tipo de novedades obtenidas en centros oficiales o cualquier centro de interés público. Como era habitual en la prensa de la época, también insertaba el folletín, las novelas por entregas que ayudaban a la venta del periódico al ‘enganchar’ al lector. En el caso de los números que posee la Biblioteca Nacional de España se puede leer un relato que lleva por título ‘La muerta viva’, de Wilkie Collins, un autor inglés muy popular en su tiempo. La BNE solo posee unos cuantos números de La Publicidad, diario que debió desaparecer pronto dada la movilidad de la prensa de aquellos años y que no hay que confundir con otro periódico del mismo título editado en Barcelona unos años más tarde. [Descripción publicada el 9/05/2023]